Lección 49: La voz de Dios te habla todo el día
Imagina que lees esta lección sin saber nada del Curso y sin haber hecho ninguna de las cuarenta y ocho anteriores. «La voz de Dios me habla durante todo el día». Probablemente pensarías que es una locura, incluso una herejía. Hoy ya no estás en ese punto, y esta lección llega después de la lección 48, no hay nada que temer para que puedas escuchar sin miedo.
¿Qué significa que la voz de Dios me habla durante todo el día?
Se ha dicho que la voz de Dios habló muy poco, a algunas personas muy específicas a las que se llamó profetas. Y es fácil pensar: «yo no estoy a ese nivel, yo no tengo esa conexión». O creer que hay que ser un místico, poner ciertos objetos con ciertos colores a cierta hora, según cómo esté el cielo.
Aquí el Curso nos lleva al punto máximo de la salvación: reconocer que esa voz sí la escucharon los profetas, quizá solo un momento, y después escribieron lo que oyeron, pero en esta época se está abriendo un nuevo conocimiento y estamos despertando a reconocer que eso está en cada uno. Y te lo dice sin rodeos: seas consciente o no, la voz te habla. Nunca deja de hablar, porque nunca deja de crear. Su voz es su creación; por eso se dice que el verbo se hizo carne, y por eso existe ese OM sagrado que se menciona en tantas tradiciones.
¿Por qué cuesta escucharla?
Porque lo que dice es tan diferente de ese mundo de miedo que hemos generado por no escucharla, que al principio quizá no te creas lo que la voz te dice. Es la voz que nos llama a volver a nuestro verdadero hogar, que no es un hogar físico, pero que abraza lo físico y lo ama. Dios no percibe: eres tú quien percibe. Y a la vez te está hablando a cada instante para que recuerdes.
Hay una parte de tu mente que piensa que la otra parte es real, pero toda tu mente está en realidad conectada con Dios. Es la única fuente que hay: no hay pueblos elegidos, Dios está en todo. Y ahí aparece lo fundamental: para escuchar hace falta silencio. Si practicaste meditación o yoga, quizá te ayudó hasta cierto punto, y aquí damos un paso más. Si quieres más sobre esto, mira cómo se escucha a Dios en el silencio entre dos pensamientos.
¿Cómo practicar la lección 49 hoy?
- Siéntate y aquieta la mente. La voz de Dios habla en la quietud.
- Confía en la fortaleza y la seguridad que descubriste en la lección anterior: eso es lo que te permite saber que es esa voz la que escuchas.
- No dudes de ti ni temas que sea imaginación: tu imaginación fue la que creó el mundo del que ahora te estás liberando.
- Déjate de la cháchara, ese loro mental que habla y habla y no dice nada, porque ese no es tu hogar.
- Ábrete a escuchar, no solo en la sesión sino durante todo el día.
Si quieres apoyo para distinguir qué voz es cuál, tienes cómo escuchar tu voz interior cuando el ego habla primero.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no escuchas nada?
Una mente que se ha entrenado, que se ha preparado y ha escuchado la voz, la convierte después en su cobijo y en su hogar, un lugar al que puedes volver cada vez que aparezca un miedo para recibir una respuesta perfecta y sabia, esa clase de respuesta que, cuando la leemos en los maestros, reconocemos que no es solo humana. Y esa respuesta también está en ti.
Si hoy no escuchas nada especial, no es un fracaso: la práctica es el silencio y la apertura. Si el ruido mental te supera o atraviesas un momento difícil, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 50, el Amor de Dios es mi sustento.
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