Lección 67: El amor me creó a su semejanza
Hace seis meses tuviste el mismo pensamiento. Hace dos años, también. «¿Llegaré a pagar las cuentas?» Y aun así sigues aquí, con la vida en marcha. La lección de hoy toca justo ese tipo de pensamiento y llega después de la lección 66, mi función y mi felicidad son una.
¿Qué significa «El Amor me creó a su semejanza»?
Esta lección nos lleva a ser conscientes de algo muy simple, y conviene observarlo: Dios no es lo que piensas que es. Otra vez, Dios no es en absoluto lo que piensas. Por eso el Curso propone reconocer que el Amor me creó a semejanza de sí mismo; es decir, que yo soy amor absoluto, infinito, incondicional. Todo el resto es demencia, locura, pensamientos que no significan nada, que giran en nuestra mente y parece que fueran importantes. Si te interesa ir a la raíz de esa idea, tienes quién es Dios, y por qué no es un señor enojado.
¿Por qué esos pensamientos no significan nada?
Quizá te digas: «te entiendo, pero no sé si voy a llegar a pagar las cuentas». Y quizá recuerdes que hace seis meses tuviste el mismo pensamiento, y hace dos años, y hace cinco. Lo viviste de pequeño, cuando tus padres tenían miedo de no llegar. Viste esa preocupación en ellos todas esas veces. Eso quedó grabado en tu mente, y eso es lo que el Curso llama demencia: un pensamiento que se repite y que parece importante. Sin embargo, estás aquí, y ninguno de esos pensamientos significa nada.
¿Cómo practicar la lección 67 hoy?
Para que esta lección no se convierta en una hermosa frase que solo te convence de algo, el Curso te propone vaciar tu mente de todo pensamiento y dejar que la voz hable en tu interior. Así se llega a la certeza: no pensando ni repitiéndote frases, sino escuchando la voz de Dios. Estos son los pasos:
- Dedícale tiempo a estas sesiones más largas: cierra los ojos y date un momento.
- Repite la frase de la lección.
- Sobre todo, vacía tu mente de pensamientos, de todo pensamiento.
- Aprende a escuchar. La voz de Dios usa las mismas palabras, pero no es esa voz diminuta, preocupada y solitaria del ego.
- Reconócela por lo que dice: todo lo que dice es verdad, y nada tiene que ver con la voz cotidiana a la que estás acostumbrado.
Si quieres profundizar en esta escucha, mira cómo escuchar tu voz interior cuando el ego habla primero.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no escuchas nada?
Esa voz no se parece en nada a la voz de todos los días, la que aparece sola. Quizá ya la escuchaste en momentos de iluminación, en momentos increíbles. El Curso te dice que esa es la disciplina: escuchar solo esa voz. Debajo de todas esas capas superficiales, aprendidas, culturales y sociales, debajo de todos esos juicios, hay una voz que te explicará exactamente la verdad. No es una explicación terrenal ni lógica, en el sentido que le damos a lo lógico: la verdad es, pura y llanamente, la verdad.
La verdad que sabemos que está, ¿dónde va a estar si no es en nuestra propia mente? Nuestro trabajo es tomar la lupa y mirar con detalle esa profundidad que se nos escapó, quitando los obstáculos de todo ese ruido mental. No la vas a descubrir con experimentos científicos, ni yendo a escuelas ni leyendo libros. Este libro es, en todo caso, un libro flecha que te dice: vacía tu mente, hermano mío, porque la verdad de quién realmente somos está en nuestro interior. Si hoy no escuchas nada, no lo tomes como un fallo: es una disciplina y se entrena. Mañana seguimos con la lección 68, el amor no abriga resentimientos.
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