Lección 73: Mi voluntad es que se haga la luz
Hay días en que sabes lo que quieres, y otros en que no lo sabes. Pero ¿y si debajo de todo lo que quieres hoy hubiera algo que quieres de verdad, siempre? Esta lección llega después de la lección 72, donde nos rendimos con un «no lo sé, dímelo», y ahora te lleva a lo más profundo de tu voluntad.
¿Qué significa «Mi voluntad es que se haga la luz»?
El Curso nos invita a ir más profundo que esa mente consciente que piensa, que duda, que sufre, que se hace tantas preguntas. Si vas más profundo, vas a descubrir que tu voluntad es que empiece a haber luz sagrada en tu mente. Y algo que cada vez se afirma más, no porque lo diga el Curso sino porque lo vamos descubriendo en nuestro interior: la única oscuridad que existe es la que existe en nuestra mente individual. En ella hay tanto luz como oscuridad, y hay una voluntad más profunda que la cotidiana, que la superficial, que es reconocer esa luz, que está más allá del cuerpo.
El cuerpo, dice el Curso, es un canal de comunicación. Yo te hablo a través de uno y tú escuchas con oídos del cuerpo, pero el verdadero oído que escucha y la verdadera voz que habla siempre es la de Dios. Si quieres explorar esa voz, mira cómo escuchar tu voz interior.
¿Por qué tu voluntad es la de Dios?
Porque esa voluntad, la que aparenta estar oculta pero que cada día ves más a las claras, es exactamente la voluntad de Dios: una y la misma. La de ver luz, de liberarte, de sanarte, de reconocer el plan de salvación. Para vivirla hay que reconocer que el plan del ego no nos ha dado nada y empezar a soltarlo. Ahí entendemos que en nuestro interior está todo el poder de la creación. Somos seres creadores, y como se dice al comienzo del texto, «sólo las creaciones de luz son reales». Nuestro trabajo es crear desde esa luz.
Esa voluntad profunda, además, es compartida. Todos, nos demos cuenta o no, buscamos esa luz. Puedes ver a alguien muy dormido, pero esa luz está en su interior, y con la que tú emanas te conviertes en un gran espejo para ella. Para recordar que tu estado natural es la paz, mira la paz interior no es una emoción: es tu estado natural.
¿Cómo practicar la lección 73 hoy?
- Cuando aparezca algún resentimiento, practica la lección de inmediato.
- Cada vez que tu mente se vea tentada a resentirse o a seguir el plan del ego, recuerda la idea del día.
- Recuerda que, más allá de la voluntad de tu mundo individual, hay una voluntad más profunda que compartimos.
- Pon hoy mucha energía en este entrenamiento, porque llevas 73 días y puedes ver cómo tu mente ha ido cambiando.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Recuerda lo que señalaba la introducción de este libro de ejercicios: es un libro de entrenamiento mental. Mira cómo, tras 73 días, tu mente ha ido cambiando. El Curso agrega algo precioso: esta voluntad no es el cielo, pero el cielo resplandece sobre ella. Yo entiendo el cielo como un estado mental, de completa conexión, de reconocimiento de unicidad, no como un lugar.
Hoy es una lección santa, una lección de reconocer que hay una voluntad pequeña, egoísta, que nos lleva a resentirnos y que tenemos que soltar. Nuestra verdadera búsqueda compartida no es solo la tuya: es la de cualquier ser que está despertando al amor y a Dios. Esa voluntad compartida es que haya luz. Si hoy sientes que cuesta, no lo tomes como un fallo; sigue practicando. Mañana seguimos con la lección 74, No hay más voluntad que la de Dios.
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