Creas tu realidad, pero no desde el ego
El creador está dentro de su creación
Una forma de ver cómo funcionamos como creadores dentro de la creación es el árbol de la vida. Un Curso de Milagros te dice que la luz de Dios la puedes ver como reflejo en este mundo: no es que en este mundo no esté, es que hay que aprender a verla. Eso es un cambio de percepción. En lugar de ver un árbol como un árbol, veo un árbol como un constructo de cómo funciona toda la creación.
Ese árbol tiene un fruto que, al caer, genera otro árbol, y ese árbol a la vez va a tener un fruto que genera otra creación. Está el creador, está su creación, pero su creación a la vez es creadora, y esa creación creadora crea. Es un fractal: quizás yo estoy acá, pero hay un ser más grande que me contiene, que está dentro de otro ser que me contiene, y todo eso es literalmente infinito.
Meister Eckhart lo dice con palabras cristianas: en esa potencia del espíritu el Padre está engendrando a su Hijo. Lo que en última instancia está explicando es que el Padre, al engendrar, se vuelve el Hijo, y por eso el Hijo es el Padre. Ahora somos el hijo, pero también somos el padre.
El mundo es lo que hemos pedido
Como conciencia colectiva, al observar y al direccionar nuestra percepción, generamos un colapso, y un colapso significa una creación. Dentro del potencial infinito de lo que somos, estamos eligiendo crear esto. La pregunta es para qué. Hay una esencia, hay una luz y hay un amor en esta creación que no estamos viendo. Este mundo es glorioso, maravilloso, pero es maravilloso en tanto estemos despiertos espiritualmente.
Jesús lo dice en Mateo: si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. Todo lo que vamos generando es por un acuerdo, consciente o no, de lo que estamos buscando. Por eso el mundo, tal y como lo estamos viviendo, es exactamente lo que hemos pedido, lo que hemos buscado y lo que hemos manifestado. El mundo es nuestra creación. ¿No nos gusta o nos parece denso? Bueno, cambiémoslo: seamos conscientes, hay que sutilizar. Nada más, ni más ni menos.
Crear no es algo individual
Si hay algo que no nos gusta, tenemos que saber que lo estamos creando nosotros. El problema, que es el problema del ego, es que el ego lo quiere resolver de manera separada, y no se puede resolver de manera separada. El salto que tenemos que dar hacia el creador no es yo crear lo que yo quiero para mí, porque tú no estás separado.
Por eso no te estoy proponiendo que armes tu quiosquito y crees lo tuyo. La creación es en conciencia de unidad, y después se expresa de manera individual. Si fracasas, entre comillas, es porque no estás interpretando ese marco más elevado. Si doy algo que muchos quieren, voy a ser abundante.
(…) en los procesos creadores, las diversas unidades de conciencia son entes individuales y autónomos por derecho propio, al mismo tiempo que partes de totalidades más amplias y, en última instancia, de todo el tejido cósmico.
— Stanislav Grof, El juego cósmico
La creación es constante
Un músico puede escribir una canción y decir: listo, ya la escribí. Pero un músico con esa ansia de crear, como Astor Piazzolla, como Mozart o como Vivaldi, escribía y escribía y escribía. Así funciona la unidad: es una mente infinitamente creativa que crea infinitas formas para expresarse, para verse, para entenderse.
Por eso la creación no es crear algo y listo. La creación es constante: cada día, cada desayuno, cada palabra, cada charla es creación.
Cada pensamiento viene de Dios
En Ramtha se dice que el Padre es la sustancia, la masa de pensamiento de la cual vienen todas las cosas, y que ustedes, que poseen la capacidad de pensar, la capacidad de sentir y la divina esencia del libre albedrío, son los supremos creadores de la vida. Si entendemos esto, entendemos que somos un pensamiento de Dios y que no hay un solo pensamiento que puedas tener de manera separada o individual. La inteligencia no viene de nuestra mente: viene de la inteligencia de Dios, así como la sabiduría viene de la sabiduría de Dios.
Esos pensamientos no son los que asociamos al ego. En tanto el ego deja de concebirse como separado, cambia la vibración de los pensamientos, cambia dónde pones la atención, cambian las ideas, las búsquedas y el valor que le das a las cosas. ¿Te pasa que se pone a llover y dices qué feo está el día? Hay cuatro elementos en la creación, y sin el agua no hay nada. Todavía vemos las cosas como si estuvieran fallando, faltando o sobrando, cuando en realidad están alineadas y conectadas con lo que hemos elegido crear.
Primero sanar, después crear
Todo el trabajo que hacemos con Un Curso de Milagros es la antesala de un trabajo de creación. En tanto reconozcamos la unidad, y a esto le llamamos sanar, vamos a poder pasar al crear, que es la función del Hijo de Dios, que a imagen y semejanza del Padre crea. La sanación es algo pequeño pero justo que tiene que ocurrir para pasar a la creación, que es algo infinito y expandido. Un curso de amor lo dice así: la creación es la expansión constante y continua del mismo pensamiento de amor que dio origen a la vida. Eso es lo que somos.


