6 claves para manifestar una idea (y ya están en ti)
Somos seres manifestadores
Lo primero que hay que entender es que somos seres manifestadores: somos una manifestación, pero también venimos a manifestar, venimos a crear. Y en tanto empecemos a ser conscientes de la posibilidad infinita que hay en nuestro interior de expresarnos, nos vamos a permitir manifestar aquello que parecía imposible o que veíamos lejano. Que no es otra cosa que un camino hacia expresar nuestro propio ser en este mundo.
El proceso es simple: una idea baja del plano espiritual, la mente elige expresarla o reprimirla, entregas tu energía a disposición de esa idea y usas tu cuerpo para manifestarla. En el medio pueden aparecer muchos bloqueos y muchas trabas. Por eso te comparto seis características del creador. No son ni las únicas ni las mejores: son algunas, y todas ya están en tu interior.
Confianza en lo que recibes
Un creador tiene que tener una gran confianza en lo que recibe. Un Curso de Milagros, en el manual para el maestro, pone la confianza como la primera característica del maestro de Dios. En un mundo donde nos experimentamos medio despiertos, medio dormidos, puede llegarte una idea, una luz, una claridad, y de pronto no hay confianza: ¿será?, ¿no será?, ¿lo podré hacer?, ¿será ahora, será después?
Uno de los mayores obstáculos con los que el maestro de Dios se topa en esta fase de su aprendizaje, es su temor con respecto a la validez de lo que oye. Y en efecto, lo que oye puede ser muy sorprendente.
— Un Curso de Milagros
El ego hizo una primera pregunta y a partir de ahí no paró de hacer preguntas, y no respondió ninguna. Por eso no hay que darle mucha importancia a las preguntas: lo que hay que hacer es bajar respuestas y confiar en ellas. Si buscas creadores que admires, vas a ver que todos coinciden en una gran confianza en lo que reciben. Mozart escuchaba las melodías, las plasmaba y sabía que no eran propias. Para eso hay que darse el espacio de recibir; a mí la escritura me ayuda mucho, por eso siempre la recomiendo.
Liderazgo y paciencia
La segunda es el liderazgo para organizar las energías, las propias y las de otros, porque la creación no es individual: es colectiva. Te vas a encontrar con otros seres humanos que en principio parecen obstáculos y en realidad son facilitadores. «¿Otra vez este acá?» Ahí está: crea con tu hermano, que tiene un mensaje para ti. Un creador puede liderar procesos y a la vez seguirlos. Y el líder del líder es la voz interna, la voz del Espíritu: recibo esa luz en confianza y, cuando la recibo, la doy. Es un plano vertical donde recibo y un plano horizontal donde doy, y como la información viene del amor infinito, voy a guiar al otro con amor infinito.
La tercera es la paciencia para atravesar procesos. Por más que juguemos a que somos seres de luz, lo cual es verdad, hay muchos momentos en que la luz no la vemos ni de lejos. Ahí empieza la oración desesperada: «Señor, muéstrame la luz». Y ahí te escribe tu ex y empeora todo. El Curso dice que el maestro de Dios puede ser paciente porque conoce el resultado final. Cuando confías en lo que recibiste del plano espiritual, tienes paciencia, porque sabes que eso se va a realizar.
Resiliencia: la resistencia necesita aparecer
La cuarta, que deriva de la paciencia, es la resiliencia: la capacidad de continuar más allá de las resistencias, los bloqueos y las trabas. Probablemente no hay creador que en algún momento no haya dudado de sí mismo o pensado en abandonar todo. Pero la resistencia es necesaria: te muestra un punto donde todavía no ves, y requiere aparecer para poder ser vista.
Mira los Juegos Olímpicos: tipos que entrenan años de su vida para saltar un palito. Lo pones a un metro, lo saltas, y te das cuenta de que puedes saltar dos, y tres, y que es un fractal. Buscamos algo que no sabemos hacer para aprender a hacerlo, y una vez que lo hicimos buscamos otra cosa. Es parte del juego de la vida. Y en un punto te das cuenta de que las barreras son siempre mentales. Si libero la barrera en mi mente, no hay barrera.
Guía interna y apertura
La quinta es la guía interna, un paso más avanzado que la confianza: en cada paso que da el creador hay una guía. Hay un punto en que dices: «Llegué hasta acá, no sé cómo seguir, no voy a poder». Y la voz interna te dice: «Cállate, mira al tipo saltando el palito, diviértete un rato, mañana nos vemos». Y al otro día, pum, se liberó la resistencia.
La sexta es la apertura para recibir nuevas ideas, porque la clave del creador es recibir ideas, y la mente se puede ir abriendo cada vez más. Vas a ir recibiendo ideas; la única pregunta es si esa idea la vas a poder manifestar. Para eso está todo esto: la confianza, el liderazgo, la paciencia, la resiliencia, la guía interna y la apertura.


