Lección 75: La luz ha llegado
¿Cuándo fue la última vez que una lección te dio ganas de bailar? Esta lo hace. Después de varios días mirando resentimientos, planes del ego y cuerpos, llegamos a la lección 74, donde vimos que no hay más voluntad que la de Dios, y de ahí a un día de pura celebración.
¿Qué significa «La luz ha llegado»?
Esta lección es una especie de canto a la vida, una celebración, una canción al amor, al júbilo, a la verdad. Algo en nuestro interior reconoce: «estoy sanando, llegó la luz, estoy perdonando, estoy empezando a comprender esa profundidad». Se produce una felicidad, una dicha, un jolgorio, y es una lección para vivir el día con alegría y con ganas de celebrar. El Curso te dice que hoy es un ejercicio feliz: ya está, se acabó. He perdonado el mundo. Todos los fantasmas y todas las luchas son sombras del pasado.
Fíjate en lo que pasa con tu mente: perdonaste todo ese mundo pasado, lo que te pasó de niño, de adolescente, y quizá hasta lo que te pasó ayer. Ya es pasado, y tu mente queda completamente receptiva al presente, al amor, a la salvación, a Dios. Si quieres ver cómo se suelta lo que ya pasó, te servirá soltar el pasado no es olvidarlo.
¿Por qué la luz llega cuando la proclamas?
Porque este es un mundo de libre albedrío, donde nosotros elegimos la salvación, la luz y la verdad. Cuando proclamas lo que pides, se te da. Ahí comprendemos quiénes somos realmente: el ser que elige lo que vive. Cuando dejas de elegir vivir de forma separada y en conflicto con otros, perdonas y reconoces esa luz. Y la luz es una consecuencia de tu perdón. Esa decisión la tomas tú, no te la quita nadie: soltar todo, y todo, y todo lo que quede por perdonar, porque ese es el camino del amor y de la salvación. Es una decisión, y la tomas tú cada vez que practicas la lección y te entrenas en soltar. Para entender qué es perdonar de verdad, tienes qué es el perdón, explicado sin rodeos.
¿Cómo practicar la lección 75 hoy?
- Empieza el día con alegría, con la decisión de soltar todas las sombras del ego y todos los miedos.
- Mantén tu mente receptiva al presente, sin el peso de lo que ya perdonaste.
- Cuando veas a alguien y aparezca una tentación o una sombrita, di: «te he perdonado».
- Guarda la frase en tu interior y repítela tantas veces como necesites, ante cada tentación del ego.
- Abre la mente a un mundo nuevo que todavía no conoces.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no siento alegría?
Cuando perdonas el mundo, todavía no sabes qué aspecto tiene el nuevo. Hoy nos abrimos a ese nuevo mundo, y lo estamos descubriendo: es de alegría y de amor, y no tiene nada que ver con el mundo en guerra y en lucha. Con cada acción, cada palabra y cada pensamiento sembramos ese mundo en nuestra mente, y eso llega a todas las mentes humanas. Nos convertimos en salvadores porque reconocemos que la luz ha llegado a nuestra mente.
Hoy te invito a bailar, a escuchar música, a escribir poesía, a conectarte con otros, a escribirle a gente a la que hace mucho no le escribes porque había un resentimiento. Perdonar todo, abrirte, y tener una mente completamente receptiva, porque en esa recepción llega la voz de Dios. Si hoy la alegría no aparece, no lo tomes como un fallo: sigue diciendo «te he perdonado», y si hay un dolor muy hondo, busca también acompañamiento profesional. Al abrirme a la voluntad de Dios, la luz ha llegado. Mañana seguimos con la lección 76, No me gobiernan otras leyes que las de Dios.
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