Lección 324: Quiero ser un seguidor
Cuando alguien empieza a juntar información espiritual, tarde o temprano aparece una tentación: querer decidir cómo deben ser las cosas y sentirse mal si no salen así. La lección de hoy sale al paso de eso con una frase muy simple. Llega después de la lección 323, donde sacrificamos el miedo, y para mí es un fundamento de todo lo que hago en mi vida.
¿Qué significa «No quiero ser guía. Quiero ser simplemente un seguidor»?
Te voy a compartir algo muy personal. Cuando empecé a abrir canales de registros, lo que me sirvió no fue dedicarme a eso, sino reconocer tres cosas: que el canal estaba abierto, que lo único que tenía que hacer era preguntar, y que la respuesta siempre estaba ahí, con una confianza y una certeza en esa voz. Y no hace falta abrir ningún registro: si escuchas la voz del Espíritu Santo te llega la misma información. Lo que me dijeron entonces fue que en esta vida me tocaba ser un seguidor, es decir, dejarme guiar.
La lección lo dice igual: no voy a ser guía, voy a permitir que me guíen. ¿Seguidor de quién? De la voz de Dios en mi interior, la voz del Padre, que es la voz que me crea a cada instante. Si quieres entender mejor esta guía, lee cómo escuchar tu voz interior.
¿Por qué ser seguidor no te quita el poder de ayudar?
Puede haber muchas dudas con respecto a esto, así que te lo digo con claridad. Dice la lección: «mis hermanos pueden seguir el camino por el cual les dirijo». Eso no significa que yo no te vaya a guiar a ti; significa que si puedo guiarte es porque soy guiado. Si estás de la mano de quien te lleva por tu camino, ¿cómo no vas a poder acompañar a un hermano que todavía está perdido en la vida?
Y el plan de salvación, como cuenta el libro de texto, es una jornada que ya terminó. Vivimos como si ahora fuera real, pero la reconexión y el retorno a Dios ya se cumplieron. Lo que hacemos ahora es recordar ese camino que va directo hacia el interior.
¿Cómo practicar la lección 324 hoy?
- Repite la frase al comenzar el día y a lo largo de él.
- Antes de decidir algo, pregunta. Antes de una conversación importante, pregunta.
- Confía en la respuesta; con el tiempo, la voz se vuelve cada vez más reconocible.
- Observa cuándo quieres controlar, manipular o instigar, y entrégalo: esa es la entrega a la voluntad de Dios.
- Recuerda las palabras de la lección: recorreré el camino que conduce a Ti tal como Tú me indiques.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Mucha gente que ya tiene información espiritual intenta aún elegir, decidir con una voluntad separada, determinar cómo quiere que sean las cosas, y luego se siente mal si no se cumple. Cuando escuchas una voz que sabe, que te va revelando y guiando, eso se suelta. A mí me pasa antes de guiar una meditación: lo primero que aparece en mi mente es una pregunta, «¿estás ahí?», y la respuesta es «sí, aquí estoy». Entonces empiezo, sabiendo que la voz está para guiar. Para practicar el silencio donde esa voz se oye, lee el silencio entre dos pensamientos: así se escucha a Dios.
Si hoy no oyes ninguna respuesta clara, no te desanimes: se trata de empezar a reconocer y a observar. Si un momento difícil te supera, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 325, Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas.
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