Lección 329: La voluntad de Dios ya se hace
¿Y si nada de lo que hiciste, pensaste o sentiste hubiera podido torcer lo que de verdad importa? Esa es la puerta que abre la lección 329, y por eso te pido máxima atención. Llegamos después de la lección 328, donde pusimos la mente superficial en segundo plano, y desde hace casi un año, cuando empezamos el libro de ejercicios, el Curso nos dijo que no importa si entiendes la lección: lo que importa es practicarla.
¿Qué significa «He elegido ya lo que Tu Voluntad dispone»?
Estamos yendo realmente profundo. Las lecciones que quedan apuntan a un lugar al que la mente no ha llegado, pero puede llegar porque en realidad es su verdadero hogar. Y lo que nos muestra esta lección es esto: hagas lo que hagas, pienses lo que pienses o sientas lo que sientas, la voluntad de Dios se está haciendo. Se está haciendo ahora, y tú eres parte de esa voluntad. No tiene que ver con algo que puedas elegir hacer, decir, pensar o sentir. Esto es así.
Jesús te dice que eres uno con Dios, que eso fue lo que elegiste en tu creación, en la que tu voluntad se hizo eternamente una con la Suya. Esa decisión se tomó para siempre. Lo que se unió en la voluntad de Dios sigue unido, y está más allá de lo que pasa o de lo que no pasa.
¿Por qué sufrimos entonces?
Lo único que nos hace sufrir es el temor a Dios, es decir, el temor a esa voluntad. Tenemos miedo de perder la identidad falsa que hemos forjado, que es temporal y no está en la eternidad. Pero cuando reconoces esa voluntad, te reconoces dentro de ella y empiezas a ponerte en coherencia con lo que dispone, sientes una felicidad y una plenitud que están mucho más allá de lo que se puede expresar con palabras. Para ver cómo se suelta esa identidad, puedes leer qué es la expiación según el Curso.
La palabra «Dios» quizá al principio de las lecciones te resultaba extraña o cargada. De pronto empieza a desprenderse de esa pequeña connotación para entender que está más allá de lo expresable y lo imaginable, porque es literalmente infinito.
¿Cómo practicar la lección 329 hoy?
Hoy no se te pide esfuerzo. Estos son los pasos:
- Ve muy profundo y reconoce que la voluntad de Dios se está haciendo.
- Pregúntate cuál es tu decisión y simplemente reconócela: alinéate con esa voluntad.
- Agradece que no tengas que hacer nada, ni pensar nada, ni perdonar nada, ni soltar nada: lo único que te toca es reconocerla.
- Acepta la unión que existe entre nosotros y entre nosotros y nuestra fuente.
- Si lo necesitas, vuelve a escuchar las prácticas anteriores; alguna te habrá quedado muy marcada.
¿Qué cambia cuando lo reconoces?
En última instancia, tú eres la voluntad de Dios. Con «tú» me refiero al infinito, pero también a esa parte de la mente que hoy elige hacer este trabajo. El Curso lo compara con una gota de agua que fuera consciente y dijera «yo no estoy en el océano»: nuestra fuente no nos está rechazando, estamos en ella. Todos somos uno porque compartimos su voluntad, y a través de ella encontramos por fin el camino que nos conduce a Dios. Ahí entiendes por qué eres uno conmigo y con cada ser, incluso con quienes nunca han tocado tu puerta. Sobre ese camino te servirá qué significa que el Hijo de Dios es inocente.
Si sientes que algo de tu historia todavía pesa mucho, busca también acompañamiento profesional; esta lección no lo sustituye. Mañana seguimos con la lección 330, Hoy no volveré a hacerme daño. Hoy, simplemente, reconocemos que hemos elegido ya lo que tu voluntad, Padre, dispone.
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