Lección 328: Ser segundo para ser primero
Piensa en lo último que te preocupó hoy. Probablemente tenía mucho volumen en tu cabeza: ocupaba todo el primer plano. La lección 328 te invita a hacer algo que al principio suena raro: darle la vuelta a esa escena. Llegamos aquí después de la lección 327, donde aprendimos a llamar y a escuchar, y quiero que empieces a ver con claridad la sincronicidad perfecta de estas lecciones con el día que vas viviendo.
¿Qué significa «Elijo estar en segundo lugar para obtener el primero»?
La lección empieza diciendo que lo que parece ser el segundo lugar es en realidad el primero. Percibimos todo al revés. Lo que yo creo que está en primer lugar, mi pensamiento cotidiano, mis ideas, mi forma de ver y de pensar las cosas, en realidad está en segundo lugar. Es una parte superficial de la mente, no es sustancialmente importante. Pero sí es la que nos genera la experiencia, porque es la parte en la que todavía confiamos y la que creemos que es real.
Hay otra parte de la mente que debe estar en primer plano. Por eso la lección dice «elijo estar en segundo plano»: pongo la parte con la que estoy identificado en segundo plano para reconocer el primero. Y eso que pasa al primer plano es la mente real, es el Cristo, es lo que realmente somos, la mente original tal como fue creada.
¿Por qué cuesta tanto invertir los planos?
Porque estamos acostumbrados a tener la mente invertida. Mi primer plano no es la mente de Dios; es la mente superficial, lo que se llama la mente de la pequeñez o la mente del ego. Incluso van a llegar pensamientos profundos y hermosos, y también esos hay que relegarlos a segundo plano para reconocer cuál es el primer plano de la mente. Si quieres entender mejor esa mente pequeña, lee qué es el ego según el Curso.
Hasta que decidimos escuchar la voz que habla por Dios, la mente no se da vuelta. Cuando lo hacemos, puede que ese plano superficial siga comentando algo, puede que sientas que hay pensamientos. Pero esos pensamientos no significan nada. Lo que haces es soltarlos: ya no pueden afectarte, primero porque son una ilusión, y segundo porque ya no les das poder.
¿Cómo practicar la lección 328 hoy?
Esta lección es muy profunda, y no es para teorizarla, sino para observarla en tu mente. Estos son los pasos:
- En cada instante, observa qué plano superficial aparece hoy en primer lugar: qué pensamiento, qué juicio, qué idea.
- Reconoce que ese es el plano de segundo orden y ponlo en segundo plano.
- Si llega un pensamiento de juicio o uno que antes te hacía sufrir, no lo pelees: déjalo pasar sin darle poder.
- Reconoce el primer plano real de tu mente, el que siempre ha estado ahí y es eterno.
- Repite «Elijo estar en segundo lugar para obtener el primero» cuando lo necesites.
¿Qué cambia, y si los pensamientos siguen viniendo?
Quizá digas: pero los pensamientos todavía vienen. Y en efecto vienen. La diferencia es que pasan a estar en segundo plano, porque el primer plano ya es reconocido como lo que realmente es. Es un plano que no puede ser amenazado, un plano eterno que siempre ha estado en tu interior, que está ahora y que estará cuando practiques la lección en cada instante. Una pista para sostener esta práctica la encuentras en qué es la mente alerta y cómo se practica.
Si hoy te llega esta lección, es porque la preparación ya se hizo para recibir esta claridad. No hace falta decir «qué bonita que es», aunque también lo es; hace falta observarla. Mañana seguimos con la lección 329, He elegido ya lo que Tu Voluntad dispone. Hoy elegimos el segundo lugar para obtener el primero.
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