Lección 343: La salvación no cuesta nada
¿Alguna vez dejaste algo que querías «por el bien espiritual»? Te privaste, te esforzaste, aguantaste, y al final quedaste agotado y lejos de la paz. La lección de hoy desarma esa idea de raíz. Llega después de la lección 342, donde dejamos caer una lluvia de perdón, y nos pide aprenderla como si fuera la primera vez.
¿Qué significa «No se me pide hacer ningún sacrificio»?
La lección te dice que la salvación no cuesta nada. De muchas formas ya la fuimos aprendiendo, y hoy nos toca aprenderla con una mente inocente. No hay nada que sacrificar y nunca nos aportó algo el sacrificio. Esto se experimenta: cómo funciona la ley del dar, donde todo lo que doy no se pierde, y todas las creaciones que hacemos tampoco. Cuanto más doy, más se expande el Hijo de Dios, creando a imagen del Padre.
Siempre hubo la creencia de que la liberación incluía dejar algo: a mi familia, a mis seres queridos, el disfrute del cuerpo; hacer ayunos, ser casto, toda una serie de cosas en las que el ego se regodeaba. Era un supuesto camino espiritual que no iba a ningún lado porque nunca conectaba con el Padre, que es el dar infinito e incondicional. Terminar con el sufrimiento no es perder nada: es reconocer lo único que no puede perderse, la mente santa.
¿Por qué cuesta creer que no hay sacrificio?
Porque el ego lo usa. El Curso lo dice en la oración: «Padre, tú solo das, nunca quitas», y me creaste para ser como tú, de modo que el sacrificio es tan imposible para mí como para ti. Cada vez que nos sacrificamos o hicimos algo que no queríamos, lo único que hacíamos era tomarnos una pausa antes de reconocer el dar infinito que somos. Incluso en los momentos en que sentías la noche oscura, el Padre estaba dando, y lo está dando ahora. Sobre ese origen de la culpa, puedes leer cómo la culpa nace del sacrificio.
¿Cómo practicar la lección 343 hoy?
Estos son los pasos:
- Repite la frase de la lección al empezar y varias veces durante el día.
- No luches contra el sufrimiento que aún haya: hoy no hay nada contra lo que luchar.
- Da, y da, y da, sin esfuerzo y sin condiciones.
- Vigila al ego: si estás dando para obtener, esa es la idea del sacrificio disfrazada, y se queda sentada en la silla de la espera.
- Recuerda que dar puede ser decir que no. El dar real no exige escoger siempre «sí».
¿Qué cambia cuando la practicas?
El dar real es el que se habla en las escrituras del yoga, el karma yoga: simplemente se da, porque se puede, todo lo que se puede dar. Eso es tan ilimitado que el milagro que llega y los testigos que convocamos, nuestros hermanos, nos lo devuelven todo. Si te interesa la ley que hay detrás, por qué, al dar, también recibimos lo cuenta paso a paso, y la abundancia que no se puede perder lo amplía. Mañana seguimos con la lección 344, la ley del amor.
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