Lección 340: Hoy puedo liberarme del sufrimiento
Es lunes por la mañana, miras el celular y ya hay tres mensajes que te inquietan. Antes, eso bastaba para torcerte el día. La lección de hoy te propone algo distinto. Llega después de la lección 339, donde se te concede lo que pides, y nos lleva a un terreno que el Curso ha venido preparando desde el principio.
¿Qué significa «Hoy puedo estar libre de todo sufrimiento»?
Esta lección pasa la mente a un plano metafísico, es decir, más allá de lo físico. Quizá antes te preocupaba lo que pasaría mañana, lo que veías en las noticias, un mensaje o una llamada. Hoy nos toca ir más allá de eso, hasta el plano donde la mente está creando la realidad que experimentamos. No hay que viajar a ningún lado: lo único que hay que hacer es reconocer la mente real, la mente de Dios, en tu interior.
Es una lección de alegría. Te dice que hoy no hay cabida para nada que no sea alegría y agradecimiento, porque «Nuestro Padre ha redimido a su Hijo en este día». Te acompaño hasta aquí, y tú irás más profundo y lo observarás en ti.
¿Por qué se dice que nadie queda sin salvarse hoy?
Porque la mente es una. Cuando aceptas tu redención y empiezas a ver a cada uno de tus hermanos como liberado, es cuando tu mente se libera. Vas a verme salvado a mí, vas a recordar a tu familia, a cada persona, y en cada encuentro vas a ver la salvación. Como la mente es la madre de la creación, en la medida en que ves la salvación, todo es salvado.
Esto está más allá de una comprensión individual. Aquí Jesús habla desde toda la mente. Ya lo has visto en tu propio camino: a medida que sanaste tu percepción, notaste cambios a tu alrededor. Esto opera igual, pero en términos totales. Y cuando Jesús habla del «hijo» que será redimido, se refiere a ti, a esa porción de la mente que reconoce la totalidad y se funde en ella. Lo cuento con más calma en por qué sanar no lleva años y ocurre ahora.
¿Cómo practicar la lección 340 hoy?
La tarea es total, no parcial, y no es una mejora. Estos son los pasos:
- Al empezar el día, repite la frase de la lección y recuerda que hoy es un día santo.
- Pon toda tu energía en liberarte de manera definitiva. Ya no alcanza con un poquito de energía.
- Recuerda a tu familia y a cada persona que pasa por tu mente, y mírala como libre.
- Si aparecen los peros, no los sigas. El ego anda ronroneando en tu mente como un gatito: míralo, sonríe y no le des la razón.
- Vuelve a la frase cada vez que lo necesites durante el día.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si sigo sintiendo dolor?
Cambia que dejas de negociar con el sufrimiento. Se acabó el juego infantil del ego: hoy te toca liberarte de manera total, y así es como se libera el Hijo de Dios. Si el pero llega, no pasa nada; se mira y se deja pasar. Y si hoy no sientes ninguna liberación espectacular, no lo tomes como un fallo: la práctica es constante, no un golpe de efecto. Si estás atravesando un dolor muy fuerte, busca también acompañamiento profesional; no hay contradicción en eso. Para sostenerte en la alegría de fondo, puedes leer qué es la paz interior y cómo encontrarla y por qué nadie te puede dar la felicidad.
Mañana seguimos con la lección 341, donde descubrimos qué hacer cuando no sabemos qué hacer. Por hoy, gracias, gracias, gracias.
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