Lección 338: Solo tus pensamientos te afectan
Alguien te dice algo, o ves una noticia, y sientes el golpe antes de pensar nada. Parece que el hecho te hizo daño. ¿Y si lo que dolió fue lo que pensaste un segundo después? Esa es la pregunta de la lección de hoy, que llega tras la lección 337, donde vimos que tu impecabilidad te protege.
¿Qué significa «Sólo mis propios pensamientos pueden afectarme»?
Estas lecciones siempre me encantan por lo profundas y a la vez simples que son. No hace falta un vocabulario esotérico, y tienen una practicidad enorme para cuando aparecen los pensamientos. Dice la lección que este pensamiento basta para que la salvación llegue a todo el mundo. Y es así: nunca hubo algo que alguien me dijo, hizo o que yo vi que me afectara; fueron mis propios pensamientos.
Es otra forma de decir que es la interpretación que hago. Quizá en el momento no veo nada, solo me impacto. Pero debajo hay una interpretación: estoy viendo como si algo no estuviera dentro de Dios, como si algo estuviera ocurriendo mal o en confusión. Para ver cómo funciona esto, puedes leer cómo cambiar tu percepción cambia tu experiencia.
¿Qué pasa cuando lo reconoces?
La lección dice que cuando cada ser lo reconoce, nadie puede atemorizarlo: no tiene enemigos y está a salvo de todas las cosas externas. Sus pensamientos pueden asustarlo, pero como son suyos, tiene el poder de cambiarlos, sustituyendo cada pensamiento de miedo por un pensamiento feliz de amor. Eso es el libre albedrío: reconozco que todo lo que me asusta es mi forma de pensar, y en esa forma de pensar puedo transformar mi realidad y mi percepción para conectar con el conocimiento.
No importa lo que esté pasando en el mundo mientras lees esto: a través de tu pensamiento puedes liberarte de todo el miedo. Esa es la profundidad del trabajo de indagación, donde vas al corazón de tu ser y reconoces que nada real puede ser amenazado. Para ese camino tienes por qué el miedo no se enfrenta: se mira y se suelta.
¿Cómo practicar la lección 338 hoy?
- Observa cada pensamiento que te genere algún tipo de temor.
- Reconoce que son solo tus pensamientos los que te afectan, y que lo que temes no existe fuera de tu mente.
- Elige en su lugar un pensamiento de amor, un pensamiento feliz, un pensamiento de libertad.
- En esos momentos, practica el perdón y la expiación, y lleva la mente al pensamiento original: el Hijo de Dios, que es lo que somos.
- Escucha la voz del Espíritu y practica la quietud y el silencio.
La parte devocional es honesta: dice que tendré pensamientos que me asusten hasta que aprenda que el Padre ya me dio el único pensamiento que lleva a la salvación. Quiero que lo observes: quizá todavía hay pensamientos que te asustan y no importa, estamos entrenando la mente. Los pensamientos son la base a través de la cual percibimos la realidad, por eso es tan importante practicar la quietud, para reconocerla.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Dejas de buscar el origen del miedo en los demás y en los hechos, y empiezas a verlo en el único lugar donde puedes hacer algo: tu mente. Esa es la práctica de hoy, muy simple, muy clara y a la vez muy concreta. Y si un miedo te sobrepasa, acompáñate también de un profesional.
Si hoy no consigues cambiar un pensamiento, no lo tomes como fracaso: simplemente nota que fue un pensamiento. Eso ya es un paso. Mañana seguimos con la lección 339, donde se me concederá todo lo que pida.
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