Lección 339: Se te concede lo que pides
Conoces a alguien, empiezas algo nuevo, y enseguida aparece la duda: «¿Le caeré bien? ¿Saldrá bien?». Esa duda también es un pedido. La lección de hoy da vuelta la pregunta de «¿por qué no me llega lo que pido?» a «¿qué estoy pidiendo realmente?». Llega después de la lección 338, donde vimos que solo tus pensamientos pueden afectarte.
¿Qué significa «Se me concederá todo lo que pida»?
Es la base no solo de la espiritualidad, sino de muchas visiones de esta época: lo que recibimos lo estamos pidiendo de manera constante. Y quizá te preguntes: «Pero estoy recibiendo situaciones feas, que me traban». Lo que pasa es que en un estado de desconexión de Dios, de intento de manipular la realidad, o como dice el libro, de quitar la autoridad divina y ponerme yo en el centro de la historia, se pide desde ahí.
Si haces un trabajo de retrospección en tu vida, verás que lo que fuiste pidiendo se dio. Y que, en la medida en que fuiste sanando la percepción, fue cambiando lo que recibías, porque pedías algo diferente. Cuando el Curso habla de pedir, habla a nivel mental; a nivel material se manifiesta de formas distintas, y a veces no vas a encontrar una regla paralela, porque el funcionamiento de la mente todavía es muy misterioso para nosotros. Si quieres revisar cómo se relaciona esto con crear tu realidad, mira por qué creas tu realidad, pero no desde el ego.
¿Por qué puedo pedir algo que no me conviene?
Porque puedes estar confundido sobre lo que quieres. Nadie desea el dolor, pero puedes creer que el dolor es placer. Hay una frase del texto que me fascina: has considerado tus mayores avances como retrocesos y tus mayores retrocesos como avances. Estás mirando al revés. Hay una inversión que hacer en la mente. Quizá creías que lo mejor era una cosa y después te das cuenta de que era otra.
Por eso la voz de Dios tiene que estar ahí de manera constante, como guía. Ahí reconoces qué crees realmente. Esa voz es la voz de la certeza y del amor; nunca es un mensaje retórico ni con segunda intención, es siempre amor puro que te lleva a mayor inocencia y claridad. Por eso la lección te propone pasar el día sin confundir el dolor con la alegría ni el miedo con el amor. Para esta escucha, tienes cómo escuchar tu voz interior cuando el ego habla primero.
¿Cómo practicar la lección 339 hoy?
- Ofrece el día: hoy no haré nada por mi cuenta, solo oiré la voz de Dios en todo lo que haga.
- Pide solo lo que realmente deseas, y observa dónde confundes el miedo con el amor.
- Pregunta. La voz está de manera constante, y siempre llega una respuesta salvo que haya bloqueo.
- Toma un papel y permite que tu mano escriba el mensaje. No lo pienses primero y lo escribas después: no dejes que el pensamiento haga de intermediario.
- Si todavía queda algo bloqueado, perdónalo y desbloquéalo: para eso fue toda la primera parte de las lecciones.
¿Qué cambia cuando lo practicas?
Estamos acostumbrados a pensar, analizar y después decir; pensar, analizar y después actuar. Llega un punto en que la fluidez se vuelve algo natural, y ya no tienes preguntas ni respuestas: hay un fluir natural de las cosas. Puede que no sepas cómo se va a manifestar algo a nivel material, pero sabes qué tienes que hacer, porque lo recibiste no de otros sino en tu propia mente. Eso da una certeza que antes no conocías.
Si hoy no te llega ninguna respuesta, vuelve a preguntar con calma, sin forzar. Mañana seguimos con la lección 340, hoy puedo estar libre de todo sufrimiento.
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