Lección 359: Entrega el dolor y pide ayuda
Quizá tú también has pensado: «Siento que me falta tanto por comprender». Llegar a la lección 359 y todavía sentir que queda camino es normal, y la lección de hoy te lo dice con calma. Llega después de la lección 358, donde rendíamos el personaje, en los últimos días de un año santo.
¿Qué significa «la respuesta de Dios es alguna forma de paz»?
Esta es prácticamente una de las lecciones finales. Fíjate en el año que hiciste y en la velocidad y la capacidad que tienes para aprender y aplicar esta información sagrada. Por eso tienes que tener la certeza de que puedes liberarte por completo. Todavía la mente cree que hubo algún tipo de pecado, algún tipo de falla, y hoy nos toca entregarlo todo.
Lo vas a sentir: la respuesta de Dios es alguna forma de paz. Esta práctica te transmite paz, y vas a notar otras respuestas que también te la transmiten. Así es como todo dolor sana y toda aflicción es reemplazada por dicha. Y es natural: hoy te toca vivirlo en cada instante.
¿Por qué hace falta pedir ayuda?
Hay una clave que no conviene saltarse: no puedes hacerlo solo. Por eso la lección termina diciendo: «Padre, ayúdanos a perdonar». Necesitamos pedir esa ayuda al Padre. Este camino que hacemos es parte de esa ayuda, pero te va a llegar de infinitas formas, y hay que empezar a reconocerla, a aceptarla y a dar paso a paso el camino de la liberación completa. Para ver cómo se pide y se escucha, tienes preguntar es el 5 %: cómo escuchar al Espíritu Santo.
¿Hay dolor? Sí, lo hay; si no, no estaríamos haciendo ninguna lección. Pero hoy ya sabemos que es nuestra decisión reemplazarlo, y para eso hay que entregarlo. Es muy simple. Después toca hacerlo, pero simple es. Si el dolor que cargas es muy fuerte, además de este camino busca acompañamiento profesional.
¿Cómo practicar la lección 359 hoy?
- Entrega al Padre todo sufrimiento, todo conflicto, todo dolor que aparezca.
- Recuerda que el pecado no es real: lo que el Padre creó, libre de pecado, permanece así por siempre. Ningún error ni ninguna culpa ha tenido un efecto real. Si quieres soltar la culpa, mira cómo se reconoce y se suelta la culpa.
- Pide ayuda con humildad, hablando con la voz del Espíritu Santo, en cada situación: «ayúdame a perdonar».
- Lleva durante el día la lección, o si ya no hace falta recordar el título, una sola palabra: perdón, Dios o Padre.
- Disponte a experimentar la paz natural de una mente que ha perdonado y que ha soltado.
¿Qué cambia cuando entregas y pides ayuda?
En cada pedido vas a ver un milagro, y en cada milagro reconocerás que tu mente es santa. Así se abren las puertas de la prisión y se comprende que todo pecado es un error, y el error se perdona, se libera, y tu mente se reconoce tal como fue creada: santa, inocente, pura y amor infinito. Estas lecciones, más que un final, son una puerta para entender cómo aplicar el perdón. Sobre la inocencia, lee qué significa que el Hijo de Dios es inocente. Estamos llegando al final, y ha sido un placer irte acompañando. Mañana seguimos con la lección 360, que la paz sea conmigo y con mi hermano.
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