Lección 57: Repaso, no eres víctima del mundo
Si ese mundo que te duele pudiera quedar completamente deshecho en cuanto lo eligieras, ¿cómo podrías ser su víctima? Esa pregunta despertadora abre el repaso de hoy, que sigue a el repaso de las lecciones 26 a 30. Es de esas preguntas que me encantan.
¿Por qué no soy víctima del mundo que veo?
Aquí entramos en la capacidad de tener una responsabilidad. ¿Cómo puedo estar siendo víctima si estoy eligiendo este mundo? Y cuando elija deshacerlo, desaprenderlo, liberarlo, será una decisión. Por eso no somos víctimas del mundo que vemos. Con la lección 31 el Curso nos pone ante esa decisión, y te lo digo con cariño: se trata de responsabilidad, no de culparte.
¿Qué significa que he inventado el mundo que veo?
La lección siguiente dice que lo hemos inventado, y habla de una prisión. Mira en tu vida. ¿Qué es eso que te duele? ¿Qué es eso que estás sufriendo? El Curso lo plantea con claridad: tú estás creando esa prisión. El Hijo de Dios, o sea, nosotros, como creación perfecta, no somos esclavos. Estamos decidiendo la esclavitud a través de nuestro estado de ignorancia, de nuestra separación o desconexión de lo divino.
Y si somos conscientes de esto, es tu decisión deshacerlo por completo, liberarlo por completo, sanarlo por completo. Si lo que atraviesas es un dolor muy fuerte, no lo cargues solo: busca también acompañamiento profesional. Para entender mejor el origen de esa invención, puedes leer qué es la separación según el Curso.
¿Hay otra manera de ver el mundo?
Sí, y no se trata de destruirlo, ni negarlo, ni luchar. Es simplemente ver de otra forma. Así el Curso nos va llevando hacia lo que llama la visión de Cristo, una visión santa, que quiere ver el mundo tal como es. Son lecciones que ya hiciste, pero ahora se resignifican y se ven en un contexto donde puedes entender: no soy víctima del mundo porque lo estoy inventando, y puedo verlo de otra forma. Es súper simple.
Claro, esto requiere entrenamiento en el momento. Por eso es tan importante que estas lecciones las lleves en el bolsillo de tu corazón durante el día. Y que tengas la voluntad de ver el mundo tal como es, no como lo ves tú. Lo que tú ves da igual: otro lo ve diferente.
Para llegar a esa visión, el Curso te dice que podría haber paz en lugar de lo que estoy viendo. Hay que contemplar el mundo a través de los ojos de la paz, y empezar a entender que el mundo refleja las leyes de Dios, las leyes de la vida y del amor, no las tuyas. No importa lo que opines de estar en pareja o de la vida: eso forma parte de lo que inventaste.
¿Qué significa que mi mente es parte de la de Dios?
Es la última idea de hoy. Si veo desde la paz, estoy viendo desde la mente de Dios, no desde otro lado. La lección dice que eres muy santo: esa santidad es natural a la mente de Dios, porque la mente de Dios es santa y Dios crea la santidad. Desde ahí puedes empezar a iluminar el mundo y salir de este mundo tonto, inventado, de lucha, donde busco manipular. Es una decisión, igual que la pregunta con la que empezamos. Puedes seguir con la lección 35 sobre tu santidad.
¿Cómo practico este repaso hoy?
- Combina las cinco lecciones a lo largo del día y llévalas contigo como quien lleva algo en el bolsillo.
- Ante lo que te duele, pregúntate si ese mundo podría deshacerse si lo eligieras.
- Cuando quieras luchar o negar lo que ves, recuerda que hay otra manera de ver, y que no hace falta destruir nada.
- Contempla lo que tienes delante a través de los ojos de la paz.
- Termina recordando que tu mente es parte de la de Dios y que esa mente es santa.
Hoy es un día para trabajar esto, para combinar estas cinco lecciones y llevar tu mente a un lugar de santidad. Que alumbren tu día para que hoy sea un día santo. Mañana continuamos con el repaso de las lecciones 36 a 40.
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