Lección 56: Repaso, eres invulnerable
Te preocupa perder algo, o una enfermedad, o que el mundo sea un lugar peligroso. Esos pensamientos parecen capaces de llegar hasta lo más profundo tuyo. ¿Pueden hacerlo de verdad? Así arranca este repaso, que sigue a el repaso de las lecciones 21 a 25.
¿Qué significa que mis pensamientos de ataque no atacan mi invulnerabilidad?
La primera idea de hoy, la lección 26, parece un trabalenguas, pero es simple. Tienes pensamientos de pérdida, de enfermedad, de dolor, y parece como si atacaran esa parte divina que hay en ti. Parece que esos miedos pudieran ir más allá de tu espíritu, de tu ser real, y mostrarte un mundo que es un infierno o un mundo peligroso.
El Curso te enseña a observar esto. Invulnerabilidad significa que nada real puede ser amenazado. Lo que eres de verdad no es la imagen falsa que creaste, ese escudo, ese caparazón basado en tus pensamientos, en tu historia personal y en la forma de identificarte con todo eso. Eso real que eres no puede ser atacado.
¿Por qué «por encima de todo quiero ver»?
Porque uno empieza a darse cuenta de que lo que ve no significa nada y de que hay otra visión. Quizá todavía no sabes cuál es, pero hay una intuición. Es importante tomar esa decisión con certeza y, como dice el Curso, abandonar la imagen de ti mismo para poder ver de otra forma. Solo ves a través de tu imagen. Si piensas que el mundo es competitivo y difícil, donde la gente lucha, eso es lo que vas a encontrar, y van a venir muchos testigos a mostrártelo.
Después viene ver «de otra manera». Ya conoces la manera que estás eligiendo: es la que experimentas. Te has liberado de muchas cosas y has aprendido mucho con estas lecciones y con otras, pero todavía hay un lugar donde hace falta otra manera, para liberar esa imagen que generamos y con la que nos identificamos: hijo de tales padres, de tal país, que cantó tal himno o habla tal lengua. En realidad todos somos uno en la mente de Dios, y más allá del idioma y de cualquier imagen que tengas, eso debe soltarse.
¿Qué significa que Dios está en todo lo que veo?
Por debajo de todo lo que ves, siempre está Dios. Es una constante, la esencia de todo, la base que impregna la vida y le da sustancia, sentido y significado, aunque sea un significado diferente. No tienes que entenderlo hoy: basta con saber que Dios está ahí, en cada cosa que ves. No está solo en el momento del día en que te iluminas; también está cuando tu mente está agria o confundida, porque Dios es eterno y esa eternidad incluye todos los momentos en que experimentas la vida.
Y Dios está en tu mente, por debajo de esos pensamientos de lucha. Quizá ya no tengas tanto conflicto como hace un mes, pero todavía hay una pelea, una duda, una inquietud o una desconfianza general sobre lo que te puede traer el futuro. La mente con la que piensas es la mente de Dios. Que te hayas olvidado de tu poder y de tu invulnerabilidad no significa que lo que eres haya cambiado: ese conocimiento sigue en ti, guardado en la mente de Dios, que no ha abandonado a sus pensamientos. Sigues donde naciste, en esa eternidad. Si quieres profundizar en esto, tienes quién es Dios y qué quiere decir esa palabra.
¿Cómo practico este repaso hoy?
- Lee las cinco ideas del repaso: invulnerabilidad, ver, ver de otra manera y Dios en todo lo que ves.
- Elige la que más te resuene y llévala durante el día con mayor fuerza.
- Cuando aparezca un pensamiento de pérdida, dolor o peligro, recuerda que no puede tocar lo que eres.
- Cuando notes tu imagen hablando, la del país, la familia, el idioma, ofrécela para ver de otra forma.
- Aun con la mente confundida, recuerda que Dios está ahí, en cada cosa que ves.
¿Y si todavía no siento esa invulnerabilidad?
No hace falta sentirla para que sea cierta. Lo que practicas es recordar algo que ya está, que no se perdió por haberlo olvidado. Si el miedo o el dolor que cargas son muy fuertes, apóyate también en un profesional que te acompañe. Mañana seguimos con el repaso de las lecciones 31 a 35.
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