Biodescodificación: la enfermedad y las emociones
Te dieron un diagnóstico, o te duele algo desde hace meses, y alguien te dijo que lo que tienes es una emoción que no soltaste. Desde entonces repasas tu vida buscando qué hiciste mal. Antes de seguir, una cosa: esa pregunta no tiene por qué llevar culpa.
¿Qué es la biodescodificación?
Es una disciplina que propone que un impacto emocional fuerte y no resuelto puede estar relacionado con un síntoma del cuerpo, y que al encontrar ese episodio y comprenderlo la persona puede aliviarse. Hasta donde yo sé, nació de las investigaciones de un médico alemán que, después de la muerte de su hijo y de enfermar él mismo, empezó a preguntarse por el vínculo entre un golpe emocional y la enfermedad.
Hay muchas formas de trabajarla, y a mucha gente le ayuda a ponerle palabras a lo que vive. Si a ti te sirve, está bien, hazlo. Lo que no voy a hacer es decirte qué emoción corresponde a qué órgano o a qué enfermedad. Eso no se puede afirmar desde un artículo, ni desde ninguna parte, sin conocerte.
¿Qué dice Un Curso de Milagros de la enfermedad?
Lo que yo enseño parte de Un Curso de Milagros, y su base es simple: el cuerpo es neutro. No decide nada, no piensa, responde a la mente. Las decisiones se toman en la mente, y por eso el Curso dice que la única enfermedad está ahí: es la idea de estar separado, y se vive como miedo. Lo que el Curso te pide es sanar tu percepción de que eres un cuerpo.
También relaciona la enfermedad con la ira y con la culpa. Cuando algo en la vida no sale como yo lo planeé y alguien me interrumpe, me falta el respeto o llega tarde, aparece enojo. Ese enojo se vuelca sobre el otro por medio de la culpa y la proyección, y sobre el cuerpo, que carga la tensión. No lo digo como diagnóstico. Lo digo como una pregunta para que la mires en lo cotidiano.
La charla completa, como una conversación en el sillón con preguntas de los alumnos, está en Guía TV: La enfermedad desde Un Curso de Milagros. Ahí encuentras ejemplos de la vida diaria y la práctica de buscar qué hay detrás de lo que dices que te enferma.
¿Entonces la enfermedad es culpa mía?
No. Que el origen esté en la mente, en el sentido del Curso, no significa que tengas la culpa. La culpa es justamente lo que el Curso te invita a soltar, y ninguna enfermedad se gana por pensar mal. Si alguien te dijo que te enfermaste por no perdonar, te dijo algo que yo no enseño.
Hay otra cosa que enseño con la misma claridad: lo físico se resuelve en lo físico. Si tienes que ir al médico, vas al médico. Si tienes que hacer un tratamiento, lo haces. Lo que pasa en el cuerpo es biológico, está estudiado y se atiende en ese plano. Cuando una persona mezcla los niveles y quiere sanar el cuerpo con trabajo mental, termina confundida. La mente se sana en la mente y el cuerpo se cuida en el cuerpo.
Y el dolor, mira lo que es: una señal que te avisa de que algo en el cuerpo está desequilibrado y hay que atenderlo. Ahí no hay nada que interpretar. Hay que ir a que lo revisen.
¿Qué puedes hacer con tu mente mientras cuidas tu cuerpo?
Tres cosas. Primero, mirar el miedo, porque el miedo a la enfermedad suele ser más pesado que el síntoma mismo. Segundo, revisar qué le exiges a tu cuerpo: rendir, competir, llegar. Cuando la mente le pide lo que no puede dar, vive en tensión, y descansar es parte de cuidarlo. Tercero, observar lo que te molesta en el día, que es donde la ira se muestra en pequeño.
Eso no reemplaza nada de lo que te indique tu médico. Se suma, y se hace al mismo tiempo. Sobre cómo sanar la mente en el presente, sin años de proceso, te dejo este artículo, y para entender por qué hablo de cuerpo, emoción y mente como niveles distintos, los cuatro cuerpos del ser.
Una frase honesta, para terminar: si lo que sufres es muy fuerte, o si tienes un tratamiento en marcha, sigue con tu equipo médico y busca ayuda profesional además del camino interior. Nunca dejes un tratamiento por nada de lo que aquí leas.
En el curso gratuito Vivir en paz interior aprendes a observar el miedo y el enojo cuando aparecen, para que dejen de mandar sobre tu día.

