Enseñanzas de Jesús: qué enseñó y cómo vivirlo hoy
Rezas el Padre Nuestro desde niño, o dejaste de hacerlo hace años, y hoy, cuando piensas en Jesús, sientes dos cosas a la vez: cariño y distancia. Como si fuera alguien a quien se le habla sin saber si escucha. Si te suena, esto es lo que yo enseño de él, y no te pido que sueltes tu fe para escucharlo.
¿Quién fue Jesús y qué enseñó?
Lo primero es quitarle la idealización. Fue un ser humano igual que tú y que yo, con cuerpo, con hambre, con una familia. Era un judío que enseñó dentro del judaísmo y hablaba hebreo y arameo, no español. Por eso a la voz de la inspiración no la llamó «Espíritu Santo», sino ruaj hakódesh. Encarnó con un nivel de conciencia muy alto y en pocos años despertó a lo real. Su mensaje, tal como yo lo enseño, tiene cuatro partes:
- Lo que ves es un sueño. Lo repitieron los grandes maestros de todas las épocas. No lo dijo para que mañana dejes tu trabajo ni para que tengas miedo, sino para que puedas perdonar.
- La salida es el perdón. En la cruz dijo «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen». Para mí no le pedía a Dios que perdonara, porque Dios no tiene nada que perdonar. Miraba a quienes lo mataban sin creer que su cuerpo era él: «yo no soy mi cuerpo». Esa es la enseñanza de la crucifixión.
- Escucha la voz que habla por Dios. Nadie puede servir a dos amos: o piensas con la mente del ego o con la de Dios. No hay nada en el medio.
- Se puede acortar el camino. Lo que podía llevar miles de años puede hacerse en esta vida, si cada día perdonas lo que tu mente te cuenta.
Hay una frase suya que me encanta, porque habla del poder que tienes:
Pidan y se les dará. Busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
— Jesús, Nuevo Testamento
Se te da lo que pides, y casi siempre pedimos desde el miedo. Por eso también habló de la mota en el ojo de tu hermano y la viga en el tuyo: lo que te molesta del otro lo cargas tú.
¿Jesús es el hijo de Dios o un maestro?
Te cuento cómo lo ordeno yo. Dios es el creador. Cristo es el hijo de Dios, lo real que hay en cada persona, y no es un cuerpo. Jesús fue un humano que reconoció a Cristo en un mundo dormido. Y el Espíritu Santo es la voz que habla a través de cualquier maestro y lleva a despertar.
Entonces, ¿es hijo de Dios? Sí, igual que tú, ni más ni menos. Él mismo lo dice en Un Curso de Milagros: no pide reverencia, se ofrece como un hermano mayor que va un paso adelante. Su resurrección no quería probar que un cuerpo vuelve a la vida, sino que la muerte no existe. Ya escribí sobre ese lugar que ocupa en el Curso en Jesús no viene a salvarte, viene a mostrarte tu guía.
¿Puedo seguir mi fe y estudiar sus enseñanzas?
Sí. Ser cristiano, judío o de la tradición que sea es una etiqueta, y despertar no te quita lo que amas de ella. Una monja y una pastora han estudiado este camino con nosotros. Lo que cambia es la mirada: la palabra religión significa volver a conectar, y esa conexión con Dios es directa, sin intermediarios. Las instituciones que llevaron su mensaje durante siglos merecen gratitud. El mensaje, en su origen, es un vínculo tuyo con él y con Dios.
El encuentro completo donde desarrollo todo esto, Jesús, está en la Colección de sabiduría de Guía TV.
¿Cómo se vive hoy el mensaje de Jesús?
Conectar con él es más simple de lo que parece, porque su energía sigue en el mundo. Cierra los ojos y habla con él. Si lo que aprendiste fue sentir culpa al acercarte, al principio vas a sentir culpa, porque la mente aprende lo que enseña. Él te va a responder que no eres culpable, y esa respuesta es la que importa. Si quieres limpiar la imagen de a quién le hablas, Dios no es un señor enojado te ayuda.
Después viene vivirlo con la gente. Cuando miras a alguien sin juzgarlo, ves lo que hay detrás de su sonrisa, y el otro se alegra. Eso es ver la faz de Cristo, que no es un rostro físico. Para oír esa voz con más claridad, puedes leer Preguntar es el 5 %: cómo escuchar al Espíritu Santo.
Mi curso «El mensaje de Jesús» profundiza en esto, leyendo juntos sus palabras y las del Curso: conoce el curso.
Una advertencia honesta: si sufres mucho, si hay violencia a tu alrededor o piensas en hacerte daño, busca ayuda profesional además de este camino. Perdonar no es quedarte donde te lastiman. Primero cuídate y aléjate; el perdón se hace desde un lugar seguro.
Si quieres escuchar su mensaje con calma, la Maratón de Un Curso de Milagros es gratuita y te lleva a leerlo y practicarlo cada día.

