Ramana Maharshi: los cuatro niveles de liberación
Alguien te dijo «pregúntate quién soy» y lo intentaste. Te quedaste mirando el techo, apareció un pensamiento, luego otro, y no pasó nada. Quieres saber de dónde viene esa pregunta, y la respuesta tiene nombre: Ramana Maharshi.
¿Quién fue Ramana Maharshi?
Ramana nació en la India en 1879 y dejó el cuerpo en 1950. Lo tenemos cerca en el tiempo, y aun así vivió una vida muy distinta a la nuestra. Siendo adolescente, una experiencia de muerte lo dejó despierto, sin maestro que lo guiara, que es muy raro. Poco después cruzó casi toda la India en tren hasta el monte Arunachala, y desde ese tren no volvió a tocar dinero en su vida. Se quedó al pie de esa montaña hasta el final.
Pasó años en un estado de samadi, sin moverse, tan ausente del cuerpo que los niños le tiraban piedras y no se inmutaba. Vivió un tiempo en una cueva. De a poco llegó gente, se armó una comunidad y hubo quien le daba de comer en la boca. Entre los buscadores que se acercaron estuvo Papaji, y Papaji fue maestro de Mooji. No dejó libros propios: lo que sabemos son preguntas y respuestas que sus discípulos anotaron durante años, que juntadas son un libro de mil páginas.
Enseñaba sobre todo con el silencio. En la India eso se llama darshan: estar en presencia del maestro ya es recibir su bendición. Cuando le preguntaban, contestaba lo mínimo para que la persona pudiera trabajar eso. Los dos encuentros completos que dediqué a Ramana, «Ramana Maharshi» y «Los cuatro niveles de liberación», están en la Colección de sabiduría de Guía TV.
¿Qué es la indagación «¿quién soy yo?» que enseñó Ramana?
La llamó vichara, indagación. Parte de algo sutil: tú crees que hay un yo que hace todo, que piensa, que siente, que desea. Ese yo se apropia de cada pensamiento, pero ningún pensamiento te perteneció. Entonces la pregunta es dónde está ese yo. Cuando piensas «soy el cuerpo», ¿quién lo dice y desde dónde: la cabeza, el pecho? Si vas al origen y miras hasta el final, el yo no aparece.
Yo lo explico con el cielo. Los pensamientos son la lluvia y la mente es el cielo: la tormenta pasa, el cielo queda. De chico me daba miedo la cortina de la ducha: la corría y no había nadie detrás. Con la mente pasa igual. Y si la mente se distrae mientras tanto, él proponía preguntarte enseguida a quién le surgen esos pensamientos: eso te devuelve de inmediato al yo. Si quieres entrar por aquí, tienes tres artículos que ya publiqué: la pregunta «¿quién soy yo?», una pregunta para dejar de creerle a tu mente y cómo contemplar tu mente sin que nadie te guíe.
Ramana advertía algo útil: querer destruir el ego con prácticas que no sean la indagación es como si el ladrón se disfrazara de policía para atraparse a sí mismo. Y cuando la búsqueda termina, el buscador también desaparece.
¿Cuáles son los cuatro niveles de liberación de Ramana?
A quien le costaba, Ramana le ofrecía caminos en un orden. Los comparto como los explico en el método de autoconocimiento:
- Indagación. Es el más alto: preguntarte a quién le surgen los pensamientos y llegar al origen del yo.
- Devoción. Si la indagación es muy abstracta, entregas toda la atención a un ideal puro: Dios, un maestro, la belleza. Los demás apegos se debilitan y crece la concentración.
- Respiración. Observar o regular el aire calma la mente. Funciona como un sedante: ayuda en una crisis, pero no resuelve el origen.
- Acción desinteresada. Servir sin pedir nada a cambio, con el yo menos protagonista.
Yo recomiendo probar el primero, frustrarte, pasar al segundo, y así. Y revisa por qué actúas: puede que el ego se esté llevando el aplauso del servicio. Cada nivel es un buen lugar mientras lo necesites. La respiración, en particular, no es magia que te salve: es un ejercicio de concentración, y no hace falta repetirlo durante años.
¿Cómo se conecta Ramana con Un Curso de Milagros?
Es el mismo maestro hablando en otro libro. Un Curso de Milagros pone 365 lecciones para llevarte paso a paso; la indagación va directo al final. Por eso las veo complementarias: el libro de ejercicios te entrena la mente, y varias lecciones se parecen mucho a la indagación de Ramana. El método integral de autoconocimiento, antes llamado método de indagación espiritual, está basado en él.
Otra coincidencia: el Curso dice que no tengas miedo de mirar el miedo, porque no puede ser visto, y al verlo desaparece. Es la misma cortina de la ducha. Y de la práctica que se extiende, Ramana decía que mientras más la haces, más tiempo sostiene la mente; el Curso lo llama instante santo.
En el curso gratuito Vivir en paz interior te llevas ejercicios cortos para empezar a mirar quién piensa en ti, a tu ritmo y sin salir de casa.

