Lección 136: La enfermedad como defensa
Cuando algo en el cuerpo duele, ¿a qué lo atribuyes: a la mala suerte, a un órgano, a la casualidad? Antes de entrar en esta lección, una aclaración que me importa: lo que sigue no es medicina ni sustituye ningún tratamiento, y no te sugiero dejar nada. Sigue siempre el acompañamiento médico o profesional que corresponda. Lo que miramos aquí es otra cosa, y llega después de la lección 135, si me defiendo he sido atacado.
¿Qué significa «La enfermedad es una defensa contra la verdad»?
Una vez más vemos la base de lo que es la curación desde Un Curso de Milagros, que no tiene nada que ver con los sistemas egoístas que hemos creado para justificar nuestros pensamientos de miedo, de duda y de incertidumbre. Cuando leas esto, olvida todo lo que aprendiste, lo que te enseñaron y lo que creíste: tus ideas previas no importan. Es un reinicio completo para recibir una información que no es personal.
En medio de la lección, Jesús pregunta quién podría creer en ilusiones salvo el que las inventa. Significa que tu mente, en la medida en que no está en conexión directa con la mente de Dios, fabrica de manera constante una ilusión tras otra, y la cree porque la inventa. Y añade que el universo permanece indiferente a las leyes con las que se ha creído gobernarlo: nada de lo que pienses desde ahí es real, salvo cuando funcionas como receptor de pensamientos y no como fabricante.
¿Por qué el Curso habla de la enfermedad como una defensa?
El eje de la lección es que, para el Curso, la enfermedad es una forma en que la mente se engaña a sí misma. Cada vez que crees que estás enfermo, según esta enseñanza, hay detrás un sentirte desposeído, separado, con miedo a lo que va a pasar y a la muerte, y a menudo la necesidad de que alguien nos preste atención porque sentimos que no valemos. Te lo pido con cuidado: no es para culpar a nadie por lo que le pasa, sino para que lo mires en tu propia mente. Puedes verlo en pequeñas cosas de tu vida, y en los espejos cercanos que siempre tenemos.
Y hay algo más: vemos al cuerpo como un ente separado, con partes que funcionan por separado, como si un órgano estuviera al margen de otro y de tu mente. La sanación es una decisión y la enfermedad se basa en verlo todo seccionado, en lugar de verlo como una unidad y como una herramienta, un poco de polvo que nos sirve para encarnar y comunicar algo. Para ir más a fondo en la idea de que la mente es lo primero, tienes los cuatro cuerpos del ser y cómo lo invisible crea lo que ves.
¿Cómo practicar la lección 136 hoy?
- Reinicia tu mente: deja a un lado tus ideas previas sobre la salud y la enfermedad.
- Observa en ti cuándo te sientes desposeído, con miedo o con ganas de que te vean.
- Cuando el cuerpo tenga un síntoma, no te identifiques con él: mantente alerta para no confundir lo que eres con la máscara mental de tu cuerpo. Eso convive con seguir tu tratamiento y tus controles.
- Reconoce que tu ser es mental y no corporal, y que ese ser existe tal como existe ahora.
- Guarda la frase final de la lección: sácale una foto, ponla en tu celular, tenla a mano. Cuando surjan dudas, recuérdate que te confundiste con tu cuerpo y que «yo no soy un cuerpo».
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Si logras soltar esa identificación, la mente deja de responder a todo lo que hace el cuerpo: se reconoce a sí misma como un ser mental y no como un ser corporal. Por eso el Curso habla también de pensamientos corporales y pide que nos mantengamos extremadamente alertas. Nuestro trabajo es reconocer el ser que somos, no la máscara. Si quieres practicar con tu mente en calma, mira meditar para sanar en tres momentos, sin visualizar nada.
Si hoy no notas cambios, no pasa nada: es una lección para leerla despacio, y para volver a ella. Y si algo te preocupa de tu salud, consúltalo con quien corresponda sin demora. Mañana seguimos con la lección 137, cuando me curo no soy el único que se cura. Bendita lección, y gracias una vez más.
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