Lección 98: Eliges por todos, no solo por ti
Hay decisiones que parecen pequeñas y privadas: soltar un rencor, quedarte callado en vez de contestar, volver a intentarlo. ¿Y si cada una de ellas no fuera solo tuya? De eso trata la lección 98, que llega después de la lección 97, «Soy espíritu».
¿Qué significa «Aceptaré el papel que me corresponde en el plan de Dios»?
Aquí el Curso te pide que escuches de manera repetida la voz de Dios y que recibas la felicidad que hay en escucharla. Recuerda que la voz de Dios es la voz de toda la creación. Lo único que haces con esta práctica es abrirte a escuchar la voz que habla en cada uno de nosotros, y vas a empezar a sentir esa respuesta, a vivirla.
El Curso todavía te lo plantea como si hablaras con un Dios que está en tu interior, como si una parte de tu mente separada se comunicara con Él. En realidad es una unidad, pero eso lo irás descubriendo con la práctica: es la misma voz. La diferencia que sí podemos notar es que, por un lado, tenemos una mente perceptora que no percibe la totalidad y, por otro, una voz interior que habla desde Dios y sí la percibe. Por eso el trabajo consiste en pasar de esa percepción individual a un conocimiento interior.
¿Por qué esta elección no es solo tuya?
Porque no estamos separados. Hemos elegido una experiencia en la que percibo una pequeña parte de la creación, y por eso el Curso te dice que hoy, cuando elijas, estás eligiendo por todos: en favor de la mente toda, del reino completo, de nuestra santidad.
Tenemos la posibilidad de rechazar lo que somos. Se llama libre albedrío: puedes elegir ser quien eres o fabricar un falso ser con cualidades de época, que solo existen en el tiempo y están atadas a cosas que mueren con él. Ese es el sueño en el que ha vivido el Hijo de Dios, identificado con lo que creó para experimentar. Creamos un mundo físico y, al identificarnos con él, olvidamos que somos creadores y no esclavos de lo que elegimos. Si quieres ahondar en esta idea, lee por qué rechazar al otro es rechazarte a ti.
¿Cómo practicar la lección 98 hoy?
- Escucha de manera repetida la voz de Dios a lo largo del día, y recibe la felicidad que hay en hacerlo.
- Recuerda que esa voz es la de toda la creación y que habla en cada uno de nosotros.
- Cuando elijas, acuérdate de que no eliges solo para ti, sino en favor de todas esas mentes que hoy dudan y tienen miedo.
- Reconoce lo que eres. No se trata de lo que digas, sino del reconocimiento de lo que es.
- Acepta la salvación hoy: deshaz por completo la idea de tiempo para encontrar un lugar que es santo.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Aceptar este plan es reconocer que no estamos separados, y si lo empiezas a sentir, puede llegar una liberación que quizá hacía mucho no sentías. Tu mirada, tu compasión y tu conciencia divina se vuelven una luz, no por lo que dices, sino porque reconoces lo que eres.
El Curso lo dice de una forma muy bella: quienes todavía no están seguros también se unirán, y al compartir nuestra certeza la reforzarán. Y quienes aún no han nacido oirán la llamada que nosotros hemos oído y la contestarán cuando vengan a elegir de nuevo. Así como a ti hoy te llega la historia de Jesús, mañana tu reconocimiento de la verdad será un ejemplo para quienes vengan a este plano.
Si hoy no notas nada especial, no pasa nada: tu papel no depende de una sensación, sino de elegir. Y si atraviesas un momento de dolor fuerte, acompañarte de un profesional es parte de cuidarte. Mañana seguimos con la lección 99, «La salvación es mi única función aquí». Bendito día.
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