Lección 99: Tu función es ser salvador
¿Alguna vez deseaste, aunque fuera en silencio, que cierta persona dejara de decir lo que dice? Hay una parte de nosotros que querría hacer callar lo que no le gusta. La lección 99, que sigue a la lección 98 sobre aceptar tu papel en el plan de Dios, toca justo ese punto.
¿Qué significa «La salvación es mi única función aquí»?
Aquí el Curso nos muestra un mecanismo, el de la salvación, y lo que descubrieron todos esos maestros y santos que encontraron la santidad en su interior: hay algo en ti que es eterno, hay una voz que es eterna. Cuando la escuchas, todavía opera en lo temporal, pero surge de la eternidad.
El trabajo del perdón y de la salvación es liberar las ilusiones temporales para que emerja la eternidad como la única realidad. Dicho de otra forma, es eliminar nuestra idea de la muerte y nuestro miedo a ella para que emerja la vida. Y también es eliminar todos los intentos de atacar a otros. Quizá me digas «yo no lo estoy haciendo», pero intentas anular al menos una parte simbólica del otro: algo que no te gusta, algo que no quieres que diga o que exprese.
Por eso te vengo diciendo que no importa lo que pienses, lo que digas, lo que sientas o lo que opines: hay una verdad en tu interior que es eterna y está más allá de un pensamiento o de una idea momentánea. Conectar con esa eternidad es lo que te lleva a ese plano de certeza del que habla el libro.
¿Por qué cuesta tanto verlo así?
Porque lo que ves parece muy real: muerte, dolor, angustia, lucha. El Espíritu Santo contempla todo eso impasible, porque con sus ojos eso no existe en lo absoluto. Como dice el libro de texto, es simplemente un pedido de ayuda de seres que todavía se consideran separados y por eso luchan.
Es como si sintieras una indigestión y empezaras a golpearte el estómago: esa es la separación, y por eso es una idea completamente demente. Cuando ves a un hermano y no te das cuenta de que es igual que tú, no reconoces que ambos tienen la misma semilla de Dios en su interior. Por eso salvación y perdón son lo mismo: operan con el mismo mecanismo de liberar algo que nunca existió. A lo largo de la historia, grandes poblaciones han creído cosas totalmente falsas, y hoy ocurre igual. Si quieres profundizar en esa práctica, mira perdonar en tres pasos: observar, esperar y no juzgar.
¿Cómo practicar la lección 99 hoy?
- Ve a tu interior y descubre tu función. El Curso te dice que es ser un salvador, y para eso primero tienes que aceptar la salvación.
- Observa en ti la diferencia entre lo temporal y lo eterno. Está ahora en ti; no es una imaginación, es dejar de imaginar lo que estás imaginando.
- Libera y perdona los conceptos temporales, egoístas y duales: no son reales.
- Mira con esa mirada impasible todo lo que sea pecado, muerte y dolor, atraviésalo y reconoce el amor del que todo está emergiendo.
- Acepta hoy esta función.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Cuando aceptas la función de la salvación, es cuando la empiezas a vivir. Quienes te rodean te empezarán a ver como un salvador, quizá no con esa palabra: el Curso usa esta, pero ellos pueden usar otra. Te aseguro que vas a empezar a funcionar como un canal de luz para todos.
Hoy empezamos a entender también cómo funcionan el tiempo y la eternidad. En tu interior está la semilla de la eternidad, hay un mensaje eterno, y para que emerja tienes que liberar y perdonar todo lo que estás jugando en el tiempo, porque no es real.
Si hoy lo temporal pesa más que lo eterno, no lo tomes como un fallo: la práctica es observar, no forzar. Y si estás pasando por un dolor intenso, buscar acompañamiento profesional también es un acto de cuidado. Mañana seguimos con la lección 100, sobre por qué tu papel en el plan es esencial. Te bendigo y te doy las gracias.
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