Constelaciones familiares: qué heredas de tu familia
«Mi abuela se quedó sola, mi mamá se quedó sola, y yo siento que me va a pasar lo mismo.» Cuando alguien me escribe algo así, casi siempre ya leyó sobre el árbol genealógico, las lealtades invisibles y las deudas que pasan de una generación a otra. Y quiere saber si hay algo que hacer con todo eso.
¿Qué son las constelaciones familiares?
Son un método terapéutico, casi siempre en grupo, donde se ubican personas que representan a los miembros de una familia para ver qué lugar ocupa cada uno y qué se repite entre generaciones. Quien las practica busca que el consultante tome conciencia de un patrón y lo mire de otra manera. A mucha gente le ha servido para empezar a ver su historia.
Yo nunca hice una constelación, así que no voy a hablarte de ellas desde la experiencia. Lo que sí puedo contarte es lo que me enseñó Un Curso de Milagros sobre eso que llamamos herencia familiar.
¿Qué se hereda de la familia?
Se hereda mucho, y no hablo de dinero ni de casas. Hablo de herencias psicológicas y emocionales. La forma en que respiras, en que miras, en que sonríes, en que caminas viene de ahí. Cuando yo era adolescente me decían que caminaba igual que mi hermano, y yo nunca practiqué caminar como él.
También se heredan gustos y dones: a alguien le interesa la música porque un abuelo tocaba el violín, a otro las artesanías porque hubo un artesano en la familia. Esa parte es amor que pasa de una generación a la siguiente, y no hay nada que sanar en ella.
Lo que duele son los patrones egoístas que se repiten: el reproche, el miedo a que falte, la costumbre de sentirse ofendido. Y aquí va lo que más cambia la mirada: el ego no se hereda, se aprende. Los rasgos de tu cara son heredados; las creencias con las que juzgas las aprendiste. Lo que se aprendió se puede desaprender, y de eso trata este artículo sobre las creencias limitantes.
¿Para qué sirven y hasta dónde llegan?
Enterarte de que tu abuela y tu madre vivieron lo mismo que tú te hace consciente de un patrón, y eso tiene valor. Conozco personas a las que les ayudó, y si a ti te llama, hazlo.
Lo que quiero que veas es qué llamamos sanar. Para mí sanar es soltar la creencia en la separación, que es el ego. Saber qué pasó en el pasado no suelta ese pensamiento, y a veces le da todavía más importancia al pasado. Por eso hay quien va y va y va buscando una pieza más del árbol. Un patrón que te duele hoy está en tu mente hoy, y ahí se mira.
Me preguntan también cómo se rompen las lealtades generacionales. No hay nada que romper con tus padres: tú existes ahora. Lo único que sueltas son los patrones egoístas, y al hacerlo te liberas tú, no ellos. La lealtad familiar es amor a tu familia, y lo que pesa es la repetición de lo que ellos aprendieron.
Si tu padre fue un abusador psicológico y tú te descubres siendo duro con alguien, eso no es la gloria de la familia. Hay que mirar esa parte, la que juzga, ataca y se ofende, y verla como lo que es: algo falso que se puede soltar. Cuando se suelta, queda a la vista lo que siempre estuvo debajo, el amor que tienes por todos los que vinieron antes de ti.
¿Cómo se sana una herencia familiar en el presente?
La forma de investigar la herencia es investigarte a ti. No necesitas armar el árbol completo ni recordar cada escena. Si alguien te pregunta si te acuerdas de tal cosa y no te acuerdas, no pasa nada: no eres un depósito de información que tenga que estar siempre disponible. Lo que tenga que aparecer aparece cuando estás listo, y si no llega, no hacía falta. La única tarea es observar tu mente, y si ahí sale algo de tu familia, mirarlo desde la luz y no desde el lugar de víctima: «esto me hicieron».
Si ves a tus ancestros como personas que hicieron lo que pudieron con el nivel de conciencia que tenían, el patrón deja de ser una deuda. Pasa a ser un trabajo que te toca a ti, ahora, con la mente más clara que ellos tuvieron. Es la misma idea de este artículo sobre por qué sanar ocurre ahora: el pasado se mira en el presente o no se mira.
Te lo digo con todo el cuidado: si en tu familia hubo violencia o abuso, primero cuídate y busca ayuda profesional. Mirar tu mente no reemplaza eso, y nadie te pide quedarte cerca de quien te lastima.
En el curso gratuito Cinco razones que bloquean nuestra vida aprendes a reconocer en tu propia mente lo que traes de casa, y a soltarlo hoy sin buscar culpables.

