No cambies tus creencias: deja de vivir sus efectos
Quizás a los seis o siete años viste a tus padres discutir, o a alguien ponerse en el lugar de la víctima, y aprendiste algo sin que nadie te lo explicara. Hoy lo repites sin saber de dónde viene.
¿Qué son las creencias limitantes?
Son ideas que aprendiste y que hoy condicionan lo que sientes y haces. Quizás a los seis o siete años viste a tus padres pelear, viste una situación de violencia, viste a alguien ponerse en el rol de víctima. Lo aprendiste. Y los siete mil millones de seres humanos aprendimos de nuestros padres; eso no es malo, es una bendición. Algunas cosas que aprendiste te ayudan; otras hay que desprogramarlas.
Fíjate cómo cambian. A los quince años creías una cosa, a los veintidós otra, a los treinta y tres otra. Si leyeras un diario que escribiste entonces, verías cómo mutan tus creencias. Si basamos nuestra vida en creencias que cambian cada pocos años, vivimos sobre arena. Y la mayoría de ellas ni siquiera son tuyas.
Una mente que cae en la trampa de adquirir conocimiento como un medio de liberarse, no llega a esa libertad. (…) El conocimiento es sólo la experiencia acumulada de lo que otras personas han descubierto
— Jiddu Krishnamurti, Más allá de la violencia
¿Dónde se notan sus efectos?
En tres planos. Físico: lo que sucede en el cuerpo es un espejo de lo que crees. Emocional: las emociones son llamadas de atención de la vida que te dicen «por aquí no». Mental: los miedos y los patrones que te repites.
Es importante ver esto porque Un Curso de Milagros lo dice así: no tienes que cambiar tus creencias, sino dejar de vivir los efectos de ellas. El problema no es que tengas creencias, es que te las crees. Cuando crees que lo que crees es la verdad, ya estás atacando a quien opina distinto.
¿Cómo se desprograma una creencia?
No hay un ritual, un mantra ni un paso mágico. Hay tres movimientos:
- Decidir. Es un acto de voluntad: «me decido a sanar, me decido a desprogramar toda la influencia que he tenido». Nadie lo puede hacer por ti.
- Observar. Ver tu mente en tiempo real. Cuando aparece una reacción —gritarle a tus hijos, por ejemplo—, no te castigas: la ves y puedes detenerla. Bruce Lipton lo describe como esa mente vigilante que puede intervenir un comportamiento programado y crear una respuesta nueva.
- Crear una respuesta nueva. Y para eso la pregunta es: ¿qué nuevas respuestas quiero crear en mi vida? Mientras tengas claro qué quieres, empiezas a crearlo.
Cada acción te programa. Por eso, si hoy empiezas a indagar y observar tu mente, ya estás desprogramando. Para aprender cómo se hace esa observación, lee la mente alerta y cómo contemplar tu mente sin que nadie te guíe.
¿Hay que reemplazar las creencias limitantes por otras?
No. Eso sería retórica: que opines como yo. Lo que propongo es desaprender, no aprender otra cosa. La verdad no es una creencia, y Dios no te pide que creas en nada. La llave para desprogramarte es conocerte: conocer lo que eras antes de todas las ideas. Cuando naciste no había ideas en tu mente y ya eras. No vales por lo que opinas; vales porque eres vida.
Un aviso: al principio puede aparecer resistencia, una voz que le pone peros a todo. Es normal. El primer paso es el más difícil; después, las fichas empiezan a caer una detrás de otra. Si quieres ver cómo empieza ese trabajo, lee en qué crees: el primer paso para conocerte.
Este tema lo trabajo en el reto gratuito «Desprogramar creencias»: cuatro videos para empezar a ver cómo operan tus creencias. Míralo gratis en Guía TV.


