Lección 132: Libero al mundo de lo que creí
¿Y si lo que llamas mundo fuera, en gran parte, los nombres que le pusiste a cada cosa? Mira un árbol, una calle, una persona: ¿lo que ves es eso, o la idea que ya tienes de eso? Esta lección parte de esa pregunta y llega después de la lección 131, donde vimos que nadie que se proponga alcanzar la verdad puede fracasar.
¿Qué significa «Libero al mundo de todo lo que alguna vez pensé que era»?
Esta es realmente la lección de la salvación, donde se explica de manera muy simple que el mundo no existe. Recuerda la famosa referencia bíblica donde Adán empieza a nombrar las cosas. Lo que ves está nombrado en tu mente; no existe fuera de tu mente ni fuera de ese nombre. Cuando sueltas esos nombres, cuando entras en silencio y ves las cosas con una mirada inocente, el mundo desaparece por completo. Así es como la lección te pide que lo liberes. Y es tan simple.
¿Por qué las ideas no abandonan su fuente?
Hay una clave que te doy como referencia para tu vida hasta que la vivas de verdad: las ideas no abandonan su fuente. No hay un mundo aparte de tus ideas. Cuando tienes una idea, queda en tu mente. En el libro de texto se explica que el ego trata de proyectar la idea en otro para no verla en sí mismo, pero la base del despertar es reconocer que la idea no se va. Si tengo pensamientos de ira contra alguien, esos pensamientos quedan en mi mente, que es mi fuente.
Y así como mis ideas no abandonan mi fuente, y cuando me libero de las ideas sobre ese mundo que no existe vivo la liberación de haberlas soltado, nosotros somos una idea en la mente de Dios y tampoco podemos abandonar nuestra fuente. No importa cuánto tiempo más quieras seguir luchando o moviendo la energía hacia cualquier lado: no puedes abandonar la mente de Dios. Por eso la lección empieza diciendo que el poder de las creencias es formidable: puedes creer cualquier cosa, cualquier locura. Cuando lo ves en tu mente, sientes compasión por el otro, porque entiendes que se cree sus creencias como si fueran verdades. Sobre cómo opera esa proyección, tienes por qué ves en los demás lo que no aceptas de ti.
¿Cómo practicar la lección 132 hoy?
- Recuerda que el presente es el único tiempo que existe. No hay más.
- Mira sin etiquetas: un árbol no es un árbol, y tú no eres un ser humano. Cuando ves a alguien y lo etiquetas, no estás viendo nada, porque la etiqueta es el paso previo al juicio.
- Libera el pasado de todo lo que pensaste en cualquier momento, y libera el futuro de las viejas ideas proyectadas.
- Entra en silencio: la mente solo puede comprenderse cuando ve a partir del silencio.
- Descansa en lo que queda, que es este instante. Los horarios que te programas de lecciones sirven solo para intensificar y reconocer la vida que somos.
Para ver cómo la etiqueta se vuelve juicio, te acompaña dejar de juzgar, que empieza por soltar la idea de tener razón.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
El mundo en sí no es nada; es tu mente la que le da significado, y lo que contemplas solo representa lo que deseas ser o ver. Por eso lo que pides se te concede: como dice el Curso, tu voluntad se te concede. Si quieres vivir como un ser egoísta y desposeído, también se te concede. Pero si deseas ver lo que realmente es, eso no puede dejar de concedérsete.
Y hay algo más: como estás conectado con toda la mente, cuando te liberas, estás liberando a toda la mente, aunque no te des cuenta. No hace falta que lo notes, sucede así. El ego enseguida puede decir «ah, soy el salvador». Sí, lo eres, pero no por lo que piensas, sino porque al liberarte, todo se libera a través de ti. Y eso solo puede ocurrir ahora.
No importa lo que hayas pensado ni el infierno que hayas vivido: eso nunca existió más que como una idea que no abandonaba la fuente, hasta que hoy decides soltarla. Si hoy no sientes nada especial, sigue practicando: no hace falta darte cuenta. Mañana vemos la lección 133, no le daré valor a lo que no lo tiene. Gracias.
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