Lección 164: Ahora somos uno con la Fuente
Tienes un nombre, un documento, una identidad que es temporal. ¿Y si existiera otro nombre, el que usa Jesús para llamar a lo que tú eres de verdad? Después de la lección 163 y la idea de que la muerte no existe, la lección 164 te lo presenta.
¿Qué significa «Ahora somos uno con Aquel que es nuestra Fuente»?
Esta lección nos lleva a descubrir otro de los nombres que nos da el Curso. Tú tienes tu nombre y tu identidad, y el Curso nos une dentro de un nombre: el Cristo. Es la parte nuestra que está completamente iluminada y conectada con la fuente; otro nombre para tu verdadero ser, el que usa Jesús para llamarlo. Cuando ves a través de esta mirada y reconoces el Cristo en los otros, te estás reconociendo a ti mismo, y ahí reconoces que eres uno con tu Fuente.
Y esto no es para más adelante. Es verdad ahora, mientras me lees. Para saber más de quien lo enseña, tienes quién es Jesús en el Curso.
¿Por qué sentimos que todavía no llegamos?
Quizá te preguntes cuántas prácticas más hacen falta, cuántas lecciones más. No hace falta ninguna: es ahora. No tienes que buscar algo en el futuro ni tener la esperanza de que en algún momento algo pase. El Curso apunta a algo muy simple porque es algo que puedes descubrir ahora; no requiere un gran ejercicio mental ni gran destreza. El entrenamiento es para liberarte del ego, no para crear algo que sea verdad. La verdad ya es.
Hay un silencio que no puede ser perturbado. El mundo, como lo llama el Curso, es la fabricación egoísta que hay en ti, basada en creencias que no existen, y por eso solo es una ilusión que te sientas perturbado por él. Si te cuesta entenderlo, o piensas que quizá esto no es para ti, hay que sacarte la mochila de la culpa: la de que puedes fallar o no eres lo suficientemente bueno. No es que sea o no sea para ti. Es lo que eres. Una parte grande del entrenamiento es liberarnos de la culpabilidad, y para eso tienes tres señales para reconocer la culpa.
¿Cómo practicar la lección 164 hoy?
- Durante tus prácticas, corre la cortina: suelta todo tu juicio, todo tu deseo, todo lo que piensas que eres.
- Descubre otro nombre para tu verdadero ser: el Cristo en ti, la pureza total.
- No juzgues. El único juicio que dejamos en nuestra mente es el del Espíritu Santo, que determina que todo es inocente y que nunca hubo nadie culpable de nada.
- No intentes esforzarte por amar: cuando el miedo no está, el amor emerge naturalmente.
- No busques verlo con los ojos del cuerpo; el Curso repite que no se puede.
¿Qué cambia cuando corres el velo?
Vas a descubrir una pureza, un amor y una inocencia que no son nuevos: siempre estuvieron ahí. Lo único que haces es descorrer la cortina para ver tu verdadera esencia. Así, la verdad surge naturalmente, y hay una voz interna que no necesita palabras; luego puedes traducirla para anotarla en tu cuaderno, pero es la palabra creadora, más allá de las palabras. Y el famoso juicio final, que tanto miedo nos dio por no haberse entendido, es el juicio de Dios, donde siempre somos inocentes. Lo profundizas en el mensaje olvidado: toda la creación es inocente.
Hoy es un día sagrado porque decides reconocer la fuente de la que emanas. Mañana seguimos con la lección 165, donde pedimos no negar el pensamiento de Dios. Bendita esta lección, y gracias, gracias, gracias.
Si quieres hacer el libro de ejercicios acompañado, lección a lección, súmate a la formación y accede a una media beca: Pide tu media beca.
Si primero quieres probar, empieza con el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros: Empieza gratis aquí.

