Lección 165: El pensamiento de Dios te da vida
Cuando lees «el pensamiento de Dios», ¿qué viene a tu mente? ¿Un pensamiento más, como los de tu día? Después de la lección 164 y su nombre para el verdadero ser, la lección 165 nos pide ir más allá de las palabras.
¿Qué es el pensamiento de Dios?
Con el estudio del libro se da un proceso natural: el concepto que teníamos de Dios, del perdón o de la salvación no es el que presenta el Curso, que apunta a un lugar completamente iluminado, nuestro ser. Por eso, cuando decimos «que mi mente no niegue el Pensamiento de Dios», hay que entender qué es. No es un pensamiento como los que tienes a lo largo del día.
En el segundo párrafo de la lección se explica: el pensamiento de Dios te creó y no te ha abandonado; gracias a él vives, es tu fuente de vida. Entonces, cuando reconoces que eres vida, que hay vida en ti y que ahora estás vivo mientras me lees, eso es el pensamiento de Dios de la creación. Es exactamente eso que eres.
¿Por qué lo negamos sin darnos cuenta?
Esta es la gran paradoja del ego: puedes tener muchos pensamientos que digan que algo va mal y, mientras tanto, estás completamente vivo. Mientras piensas que otra persona hizo algo malo, nunca ocurrió nada malo, es solo una interpretación. Mientras piensas que el mundo es difícil, todo fluye naturalmente según las leyes infinitas del amor. El ego es creer que lo que no es real, es real. El Curso dice que creer en una ilusión es un estado de demencia. Si quieres entender mejor al ego, lee qué es el ego según el Curso.
Hay una frase del Curso de la que estoy enamorado: «Dios solo te conoce ahora». Si todavía te culpas por algo que pasó, Dios no ve eso, porque Dios es ahora. Cuando nos anclamos en el pasado entramos en un ciclo vicioso de pensamientos que no existen. Los problemas que tuviste o crees tener no están ocurriendo ahora; no son reales más que en tu mente. Para soltar ese ancla, tienes cómo soltar el pasado sin olvidarlo.
¿Cómo practicar la lección 165 hoy?
- Observa un momento tu mente: no es concreta, es abstracta. Cuando se identifica con lo concreto, aparece el ego.
- Reconoce que estás vivo ahora por el pensamiento de Dios; esa es tu fuente y es ahora.
- Cuando un pensamiento te ancle en el pasado, recuerda que no está ocurriendo ahora.
- Pide el cielo, ese estado mental puro, con fervor. No necesitas estar seguro de que sea lo único que deseas; lo es.
- Dedica tiempo a la indagación, a ir hacia tu interior. Tienes un recorrido paso a paso en la práctica de indagación.
¿Qué cambia cuando dejas de negarlo?
Pide y se te concederá: esa es la ley de atracción, y es el poder que tenemos. En el momento en que decides despertar, la voz de Dios empieza a hablar a través de ti. Lo que pides, esa liberación, esa salvación, esa expiación, es lo único que de verdad deseas, y todo lo demás viene por sí solo: la paz interna, más amor hacia los otros, una vida más plena y más feliz. Ahí tienes más sobre cómo funciona la ley de atracción.
Los acontecimientos de la vida son la superficie. En tu profundidad existe el pensamiento creador. Por eso te insto a que le dediques tiempo a esta lección: cuando todos podamos comprender que nuestra mente es parte de Dios, el mundo de locura que hay en nuestro interior, ese egoísmo, va a terminarse para siempre. Mañana seguimos con la lección 166, donde se me confían los dones de Dios. Amén, y gracias, gracias, gracias.
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