Lección 336: Todas las mentes están unidas
Un perro ladra, pasas junto a un árbol, un hermano se queja en voz alta. ¿Y si cada una de esas cosas fuera una pequeña puerta? Es una de las ideas más hermosas de la lección de hoy, que llega después de la lección 335, donde elegimos ver la impecabilidad de nuestro hermano.
¿Qué significa «El perdón me enseña que todas las mentes están unidas»?
Estamos, después de once meses de trabajo, a un mes de terminar las lecciones. El tiempo no existe, pero vemos cómo día a día vamos expandiéndonos, expresándonos y liberándonos. En este tramo final, el trabajo del perdón es esencial. Esta lección explica cosas que quizá hayas profundizado en el texto, y el trabajo es, además de leerlo y comprenderlo, dedicarle un día completo a la observación plena de esta verdad.
Lo que te dice es que el perdón es el medio a través del cual la percepción llega a su fin. ¿Qué significa? Que todavía percibimos algo como si fuera externo. En el conocimiento de Dios, la mente lo percibe todo de manera interna, dentro del interior santo que somos. Más allá de que tengas un cuerpo o dieciocho, la mente empieza a ir más allá de la percepción. Mientras te veas percibiendo algo, hay una dualidad: yo estoy percibiendo algo. Y ahí hay que aplicar el perdón, porque es la puerta al conocimiento.
¿Cómo se ve esto en la vida diaria?
La lección dice que las imágenes y los sonidos solo sirven, en el mejor de los casos, para recordarnos algo. Nuestra gran labor de hoy es, en cada imagen, cada sonido y cada sensación, dejar un signo de pregunta detrás que apunte al recuerdo de Dios que hay debajo de cada cosa. Un perro que ladra, un árbol, un hermano que se queja: debajo de eso, ahora mismo, mientras lees esto, puedes encontrar el recuerdo de Dios. Ahí aparece el conocimiento, porque ese recuerdo es el recuerdo de lo que realmente somos.
Quizá ya viviste esa revelación en la que todo es una unidad: no hay algo percibido, alguien que percibe y un acto de percepción, sino un solo ser indiferenciado. Esa situación es de paz completa, es la paz de Dios. Si quieres ahondar en esa idea, lee qué es la separación según el Curso.
¿Cómo practicar la lección 336 hoy?
- Dedica el día a observar esta verdad, y pon en ello toda tu energía.
- Ante cada imagen, sonido o sensación, pregúntate cómo te está recordando a Dios, o mira el recuerdo de Dios que hay debajo.
- Aplica el perdón donde todavía quede una brizna de separación, de duda o de conflicto.
- Repite la parte devocional: que el perdón elimine en la quietud tus sueños de separación y pecado.
- Recuerda que la palabra del Padre permanece inalterada en tu mente y su amor reside todavía en tu corazón.
Quizá me digas: «Ya no resueno mucho con separación y pecado». Está muy bien, hicimos un trabajo importante. Pero observa cada pequeña situación donde todavía quede, porque ahí el perdón todavía tiene algo que enseñarnos.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Empiezas a ver con ojos de totalidad. A través del perdón reconoces que las mentes están unidas y, más profundamente, que son una misma mente. Deja de haber una percepción dividida, y la mente queda en alineación con el conocimiento de Dios.
Si hoy no sientes esa unidad, no pasa nada. Es una lección para hacer de manera constante mientras quede alguna duda o conflicto, y te recuerdo que la voz del Espíritu Santo va deshaciendo todo esto. Mañana seguimos con la lección 337, mi impecabilidad me protege de todo daño.
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