Lección 345: Hoy solo ofrezco milagros
Estamos a veinte días de completar este gran desafío de hacer, día a día, todas las lecciones. Si estás aquí es porque llegaste hasta este punto con constancia. La lección de hoy te pide dar un paso más: pasar de recibir milagros a ofrecerlos. Llega después de la lección 344, sobre la ley del amor.
¿Qué significa «Hoy sólo ofrezco milagros»?
Lo que puede impedir esta lección es dudar de la capacidad que tenemos para obrar milagros, para generarlos, para vivirlos. A lo largo de este trabajo fuiste viendo una certeza creciente, una conexión, cosas más sutiles que antes no reconocías. Quiero que unas todo ese trabajo y reconozcas la certeza total del ser que obrará esos milagros. Que te abras a experimentarlos y sientas: es mi hora de obrar milagros.
El texto dice que la paz sea con todos los corazones que la buscan, y que la luz ha venido a ofrecer milagros para bendecir a este mundo exhausto. Este mundo hallará descanso hoy, porque ofreceremos lo que hemos recibido. Para ofrecerlo, tenemos que reconocer con claridad que tenemos el poder, el deber y el derecho de obrarlos. Lo que haces es poco y a la vez muchísimo: confirmas el poder interior y la certeza en Dios. Es poco porque siempre estuvo ahí, y es muchísimo porque te da ese espacio de certeza.
¿Dónde practicarla si ya vivo milagros?
Enfócate en los milagros que aún quedan por hacer. En realidad, lo único que se puede transformar siempre es el miedo en amor. Cualquier persona que toque a tu puerta, el propio miedo que aparezca en tu mente, lo que sea que te presente la lección viva. Porque uno lee el texto y es solo un texto; después la vida te muestra la lección que elegiste hacer, el día en que te toca. No importa cuándo hagas esta lección: en el momento en que la hagas, se te presentará para que la hagas. Si quieres entender qué es realmente un milagro, lee un milagro no cambia nada: quita un velo.
¿Cómo practicar la lección 345 hoy?
Estos son los pasos:
- Repite la frase de la lección al empezar y a lo largo del día.
- Reconoce con total claridad que tienes el poder de obrar milagros.
- Ofrece un milagro en cada situación y en cada problema que percibas, estando alerta y abierto.
- Hazlo sin ninguna expectativa: la expectativa solo intenta controlar la situación.
- Deja que te guíe el Espíritu Santo, y que tus palabras y tus actos surjan de esa luz y esa paz.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Cada milagro que concedes retorna a ti, recordándote que la ley del amor es universal, y vuelve en la forma que más te puede ayudar con los problemas que percibes. Hoy es un día para derrochar milagros, para entender por qué el libro de texto habla de un obrador de milagros. Aprender a escuchar esa guía te ayuda: cómo escuchar al Espíritu Santo te da un camino concreto. Y si dudas, qué es la fe responde a esa duda. Mañana seguimos con la lección 346, donde la paz de Dios me envuelve.
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