Lección 350: Perdona de forma definitiva
Hay una situación que ya perdonaste tres veces y sigue volviendo. ¿Y si el problema no fuera que no perdonas, sino que nunca lo hiciste hasta el final? Hoy estamos en la lección 350, que sigue a la 349, donde concedías un milagro a cada cosa.
¿Qué significa «Los milagros reflejan el eterno Amor de Dios»?
En algún punto esta es una lección final, y a esta altura ya puedes reconocer que cada una de las lecciones lo es. Cada día llevó la mente hacia el final: el final de la ilusión, de la mentira, del autoengaño, del conflicto. Esta lección nos muestra el perdón definitivo. Lo digo así porque lo aplicarás en cada situación, y en esa situación será definitivo: te libera por completo de tener que volver a perdonar lo mismo. Una vez que el perdón real se realiza, no hace falta seguir perdonando eso. Si todavía quedan cuestiones bloqueadas, aparecerán, pero lo que ya se desbloqueó, desbloqueado está.
Lo vas a experimentar como un milagro, como una expansión y como una comprensión mucho más profunda, que va más allá del pensamiento. Tu mente ya no necesita pensar para comprender. Incluso puede pasarte que, si lo piensas, te das cuenta de que no lo entiendes, pero sí lo comprendes. Para ver qué es perdonar sin enredos, lee qué es el perdón de verdad.
¿Por qué recordar a Dios depende de perdonar?
Porque lo que perdonas se vuelve parte de ti, tal como te percibes a ti mismo. Cada porción perdonada de tu vida te muestra una parte de tu ser que estaba escondida o velada por el ego, y poco a poco reconoces la verdad de tu ser inmaculado. Que puedas recordar a Dios depende de que perdones a tus hermanos: es uno de los mensajes centrales del Curso, que lleva la mente a un punto de completa libertad. Si perdonas a todos, empiezas a ver la verdad en ellos y a ver a Dios en cada uno.
Aquí aparece una clave: lo que tu hermano es no se ve afectado por sus pensamientos. Puedo verlo perfecto aunque él esté en la peor crisis de su vida. Al principio de un camino espiritual solemos tener un dedo señalador: «habló desde el ego, me gritó desde el ego». Hay un punto en que tu mente ve más allá. Ni él se ve afectado por sus pensamientos, ni esos pensamientos pueden afectarte. Para dar ese paso con alguien que te dolió, mira cómo perdonar a quien te lastimó.
¿Cómo practicar la lección 350 hoy?
- Elige una situación o una persona y aplica el perdón sin pedirle que cambie.
- Recuerda que lo que contempla tu hermano es el resultado de sus pensamientos, pero lo que él es sigue intacto. Tú puedes perdonar todo lo que hay en él.
- En cada hermano, mira las dos opciones: recordar a Dios o ver al ego en movimiento. Si ves al ego, esa parte que miras ya no existe, nunca existió.
- Pide a Dios que su recuerdo te libere, y ofrece ese perdón al mundo con agradecimiento.
- Quédate atento a lo nuevo: la mente siempre es fresca, y cada situación llega para que veas el milagro.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si algo vuelve a doler?
Las situaciones ya no se repiten igual, porque la creación es continua y todo es nuevo. Se te darán todas las situaciones de perdón que necesites, hasta que esto sea tan claro como lo es en la mente de nuestro hermano Jesús, el guía perfecto que ya despertó. Hay que escuchar su voz.
Si hoy algo todavía te duele, no significa que perdonaste mal: quizá aparece lo que quedaba por soltar. Si el dolor es muy hondo, apóyate también en un profesional. Mañana seguimos con la lección 351, tu hermano como guía a la paz.
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