Lección 96: La salvación procede de mi único Ser
Hay una voz en tu cabeza que recuerda, imagina, anticipa y opina de todo. Y hay algo más que está debajo y no habla tanto. ¿Cuál de las dos eres tú? La lección 96 aclara esa diferencia. Llega después de la lección 95, donde vimos que somos un solo Ser.
¿Qué significa «La salvación procede de mi único Ser»?
El Curso busca con más claridad que reconozcas la diferencia entre la mente con minúscula, esa mente individual que piensa, fabrica ideas, imagina situaciones y recuerda otras, y el Ser con mayúscula. Quiere que distingas entre el Ser que vive en ti y el movimiento que genera la mente.
Por eso te da prácticamente una definición: la mente es el medio que el espíritu usa para expresarse. Una mente atrapada en un cuerpo, que piensa que es lo físico, pierde por completo la conciencia del espíritu y no reconoce la fuente. Es como darle la espalda al padre y rechazarlo, aunque sigue siendo quien te da la vida; en este caso no un padre físico, sino el padre del espíritu. Cuando la mente reconoce al espíritu, empieza a liberarse y a tener pensamientos reales. Si esta diferencia te resuena, puedes ver quién es el yo que piensa.
¿Qué hay en ese Ser que todavía no reconoces?
Ese Ser que eres conserva la semilla de toda la creación. ¿Qué significa? Que los pensamientos de Dios están dentro de él. Y cuando los encuentras y permites que hablen a través de ti, entiendes con total claridad la diferencia entre esta mente autofabricada en base al pasado y el Ser presente, que habla directo desde su fuente.
¿Cómo los reconoces? Porque sus pensamientos son reales: están basados en la realidad, no en la imaginación de una mente desconectada. Además, el Curso explica que parece que estuvieras dividido en dos partes, una verdadera, amorosa y santa, y otra que duda y teme. Pero tú no puedes ser dos seres diferentes: hay uno que no es real. Y te corresponde reconocerlo a través de este trabajo de indagación. Para escuchar esa voz, te dejo cómo escuchar al Espíritu Santo.
¿Cómo practicar la lección 96 hoy?
El trabajo de hoy es indagar en tu mente. Te lo cuento en pasos:
- Cierra los ojos y busca en tu mente el Ser que eres, aunque tu mente todavía no se identifique con él.
- Busca los pensamientos que son de ese Ser, que son los pensamientos de Dios, con los que fuimos creados como una unidad.
- Permite que hablen a través de ti y reclámalos como propios; no son un mérito tuyo, son pensamientos compartidos.
- Distingue la idea que tienes de ti del Ser que eres.
- Recuerda solo una memoria: la de la fuente, tu origen.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no reconoces ningún pensamiento?
Cambia el peso de tu pasado. Ese Ser que eres no es tu mente individual y no tiene importancia en lo que respecta a lo que hayas vivido: el Ser está siempre vivo y no depende de la interpretación, la imaginación, la especulación ni la memoria. Por eso empiezas a oír los pensamientos de tu Ser, que son los pensamientos de la salvación. La única memoria que se te pide es recordar a la fuente, a tu origen, y no hay pensamiento más sano que ese para empezar el día. Para sostener esa calma, puedes leer cómo despertar tu sabiduría interior.
Si hoy no reconoces ningún pensamiento así, no es un fallo: la distinción se afina con los días. Si tu pasado te pesa mucho, busca también acompañamiento profesional. Hoy es un día santo, muy hermoso, para ir hacia tu interior y diferenciar la idea que tienes de ti del Ser que eres. Mañana seguimos con la lección 97, soy Espíritu.
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