3 pasos para despertar tu sabiduría interior
La sabiduría no está en quien está arriba del escenario
En 2022 di la conferencia «Despertar la sabiduría interior» en EXPOSER, en Cali, frente a mil personas. La empecé avisando que lo importante no era yo, aunque estuviera arriba del escenario. Y un rato después lo dije así: «La idea de esta charla no es mostrarles algo que esté en Gabriel: es mostrarles lo que está dentro de ti, y que tú veas el valor que hay dentro de ti. ¿Por qué vas a seguir valorando a alguien que está fuera? Si yo te puedo mostrar algo, valórame por lo que ves dentro».
Nos hemos acostumbrado a seguir personas, a buscar personas, a leer libros. Y en cada uno de nosotros hay una sabiduría infinita, inmensa, que todavía no conocemos.
¿Cómo va a despertar la sabiduría interior si tus creencias vienen del exterior?
Ésa era la pregunta de fondo de la conferencia, y la respuesta es simple: no se puede. Empezamos nuestra vida humana y nos enseñaron creencias, ideas, dogmas. Se hizo con amor, está bien. Pero las creímos.
Por eso Un Curso de Milagros te dice que tienes que cuestionar todas tus creencias. Y cuando dice todas, no dice algunas. Al principio eso angustia: «hice todo mal, ¿y ahora qué hago?». No. Hiciste lo que hiciste con lo que aprendiste. Por eso hoy no es raro que se hable de desaprender.
Somos fractales
Hay una sabiduría que es la misma sabiduría de la vida. La ciencia habla de fractales: una parte que contiene la forma del todo. En términos espirituales, somos fractales. Por eso los libros sagrados dicen que somos a imagen y semejanza de Dios (en la Biblia, Génesis 1:26): ese fractal contiene toda la información de lo divino.
¿Y por qué vivimos en guerra, entonces? Porque en nuestra mente nos estamos separando constantemente: nos vemos como enemigos, como seres diferentes. ¿Qué pasaría en tu vida si te dieras cuenta de que todo lo que ves es un espejo de lo que crees?
Y el impacto que puedes tener en tus hijos, en la gente que tienes cerca, es inmenso. En la conferencia lo dije así: uno le enseña a dos, dos le enseñan a cuatro. La información es personal, pero la sabiduría se fractaliza.
Los tres pasos para despertarla
El Advaita habla de tres pasos. Los traduzco a nuestro tiempo, porque ya no alcanza con aplicar manuales de hace mil años: nos toca encontrar nuestro propio manual.
Leer. Libros sagrados, libros que hablen de amor incondicional, que cuando los lees sientes el poder de esa información. Pasamos mucho tiempo leyendo el diario; démonos un espacio para esto.
Reflexionar. No es memorizar información, es integrarla. Un Curso de Milagros no se lee como una novela: lees un párrafo y te preguntas qué haces con eso durante una semana.
Indagar. Indagar hacia adentro, hasta reconocer el ser que somos. El ser no está allá, ni hace dos mil años, ni dentro de cinco mil: está dentro de ti.
No cites sobre lo que has leído u oído. Lee en tu propio libro, el libro de tu Ser inmutable, esta verdad inamovible.
— Mooji, Antes de Yo Soy
La sabiduría aparece en el silencio
Cuando cerramos los ojos, lo primero que aparece son los pensamientos. ¿Qué pasa si los dejas pasar, no porque sean malos, sino para ver qué hay más allá? En el silencio no puede haber dogmas. ¿Qué vas a creer si ya no necesitas creer en nada? ¿Qué vas a decir si ya no necesitas quedar bien, justificarte o defenderte?
Ahí empieza a hablar esa sabiduría. Hay pocas cosas más hermosas que ver a alguien empezar a reconocerla: se le ve en la mirada, en la vibración, en las palabras, en los gestos. Algo se relaja, algo se naturaliza.
Un ejercicio para hacer ahora
Al final de la conferencia cerramos los ojos todos juntos. No te voy a decir qué intención buscar, porque no sé cuál es la tuya. Te dejo las preguntas tal como las hice ese día: si en lugar de pensar en una persona piensas en ti, y pones tu centro en ti, ¿qué intención hoy te está llamando? ¿Qué es lo primero que aflora? No intentes controlar el pensamiento. ¿Cómo te ves de acá a un día, a un mes? ¿Cuán grande es tu sonrisa? ¿Cuán expansiva es tu mirada? ¿Cuán cálida es tu voz?
Si la intención que surge es hermosa, amorosa, ahí está tu sabiduría. Acá adentro, en este mismo instante, sin haber estudiado nada todavía: la sabiduría emerge naturalmente.
No hay una fórmula para esto. Hay libros sagrados y hay formas de estudiar, pero cada uno vive su propio camino, y tu camino es tan importante como el de cualquier otro.


