Córtale la cabeza al Buda: qué significa
¿Cómo puede un maestro zen pedirte que le cortes la cabeza a un Buda?
Una frase que al principio parece de locos
Hay una frase del zen que me encanta, y que cuando uno la empieza a leer dice «estos están locos, ¿qué están diciendo?». Un maestro zen te dice: si te cruzas con un Buda en tu camino, córtale la cabeza, porque no hay mayor estupidez y enfermedad que ver un Buda.
¿Qué significa? Si lo ves afuera, es que no está adentro. ¿Y qué es Buda? Buda es la mente despierta. Si ves la mente despierta afuera, pero tú eres la mente despierta, lo que estás viendo no es más que un espejismo, un reflejo de tu ignorancia y de tu inmadurez temporal en lo espiritual.
Siempre que veas un maestro, no lo veas como un maestro: míralo como la propia información interior que se está expresando. Se está expresando de la forma que tú pediste, para que puedas despertar la maestría que hay en tu interior.
El que dio origen a una religión no era religioso
Fíjate algo en el origen de las religiones: el que les dio origen no era religioso, porque esa religión todavía no existía. Era alguien que veía más, que entendía más, que representaba esa voluntad colectiva de entender algo más grande, y lo explicó con unas palabras. Algunos, al no entenderlo, lo idolatraron. Otros simplemente lo ven como un maestro, en otro plano. Pero para muchos quedó así: «ahí está la luz y yo soy oscuridad», «yo soy un pecador», «yo nunca voy a entender a esos maestros».
Lo que hace realmente un maestro es canalizar la conciencia colectiva y explicarla para aquellos que quieren entender lo que todavía no han entendido.
El salvador que no quiso ser salvador
Krishnamurti es un caso muy conocido. Lo quisieron encumbrar dentro de un grupo espiritual como el Salvador: lo vieron de chico y dijeron «es él, él es el que nos va a salvar». Lo llevaron a estudiar a Londres, hizo todo un trabajo de aprender la cultura occidental —venía de la India— y, cuando llegó el momento en que el supuesto Salvador tenía que subir, subió y dijo: «yo no puedo guiar a nadie, cada uno se guía a sí mismo». Y fue uno de los maestros más importantes del siglo XX.
¿Por qué? Porque los que lo habían visto vieron bien: había una sabiduría enorme. Pero esa sabiduría, para expresarse, requería rechazar esa vieja forma en la que esperamos un salvador, un mesías, para que cada uno pudiera empezar a mirar en su interior y despertar la sabiduría interior, sin idolatrar ni pontificar a nadie.
El aprender es la misma esencia de la humildad, aprender de todo y de todos. En el aprender no hay jerarquías. La autoridad niega el aprender y un seguidor jamás aprenderá.
— Jiddu Krishnamurti, Diario I
Más adelantados, no más elevados
Dentro de la mente de Dios no hay seres más elevados en esencia. Puede haber seres más adelantados en comprensión, que ayudan a otros a lograr esa comprensión, pero en la esencia todo es lo mismo. Y si entendemos la esencia, vamos a entender la existencia.
Dentro del juego de la creación hay guías en diferentes niveles. Yo te puedo guiar para salir de este lugar, pero si me dices que quieres ir a tal otro, quizás te digo «mira, cómo llegar ahí no sé, pero te guío hasta acá afuera», y afuera te guía otro. En Guía para la Paz Interior guiamos hasta un punto; a partir de ahí sigue el maestro interno, y a partir de ahí uno puede conectar con otra sabiduría, y eso es al infinito. Y cuando se dice que un maestro pasó a enseñar en un plano superior, superior no significa mejor: significa simplemente que está en otro plano.
Cuando Jesús dice «yo soy la luz»
En el Evangelio de Tomás, Jesús dice: «Yo soy la luz que está sobre todas las cosas», y agrega: «partid un trozo de madera, allí estoy yo; levantad la piedra y me encontraréis allí». ¿Desde dónde habla? No se refiere a él como persona: habla directo desde la voz del Espíritu. Y eso es válido en todo lugar y para todos. Si Dios está en todo, ya sabes dónde encontrarlo. ¿Y dónde comienza el todo? En tu interior.
El maestro no te pide fe: te explica
Una de las frases más ignorantes de la historia humana es «ten fe». ¿Fe en qué? Explícame cómo funciona. Cuando uno entiende cómo funciona, ya no necesita la fe: lo que tiene es comprensión, y la fe viene después. El que no entiende nada te pide que tengas fe, porque no te lo puede explicar. El maestro, con palabras o sin palabras, no te pide fe: te lo explica.
Y los grandes maestros ni siquiera se atribuyen lo que ocurre a través de ellos. De Ramana Maharshi se cuenta que se le apareció a una persona que le pedía y la sanó, y que, cuando le preguntaron, expresó que no tenía conciencia de todo eso que ocurría. Si eso se ve desde el egoísmo, uno tiene la arrogancia de decir «yo lo hice». Pero es la mano de Dios la que está operando, y el maestro aparece como una expresión de Dios.


