Mooji y la invitación: ver sin ego un instante
Escuchas a Mooji en un video y sientes algo que no sabes nombrar. Lo que dice es sencillo y, sin embargo, te deja callado. Después buscas quién es y encuentras unas rastas, un acento, un monte en Portugal, y sigues sin saber qué enseña.
¿Quién es Mooji?
Mooji es un maestro nacido en Jamaica. Vivió en Londres, donde se ganaba la vida como artista, dibujando en la calle. Un día sintió que tenía que ir a la India, encontró cómo ir y llegó a Papaji, que a su vez fue discípulo de Ramana Maharshi. Hoy enseña en una comunidad que formó en un monte de Portugal, Monte Sahaja. En sus videos, en una mesita al lado, siempre están las fotos de Papaji y de Ramana: un linaje en el que un maestro ilumina a un alumno, y ese alumno se vuelve maestro. Es el maestro que más he escuchado, más de 200 horas.
El encuentro completo sobre Mooji está en la Colección de sabiduría de Guía TV.
¿Qué le dijo Papaji y qué pasó después?
Mooji le hizo una pregunta a Papaji en un satsang, una comunidad reunida alrededor de un maestro para llegar a la verdad. La respuesta fue: «tú debes desaparecer». Él no entendió y le hizo ruido. Empezó a hacer las maletas para volver a Londres. Algo le dijo que saliera antes a dar un paseo, y mientras caminaba, cuenta, desapareció todo. Se miró las manos y no había nadie. Lo que quedó fue la unidad.
Siguió un tiempo más en los satsangs, se arrodilló y le entregó todo a Papaji. Al volver a Londres empezó a acercarse gente. Alguien contó que lo que más le llamó la atención fue ver a ese hombre con rastas transmitiendo el mismo mensaje que había leído en libros antiguos. Ya no estaba en un libro: había un ser humano delante.
Para mí eso importa. Lo que Un Curso de Milagros llama la parte más alta, la que parece lejana mientras uno perdona, él la tiene encarnada. Jesús aparece desencarnado en el Curso, Mooji encarnado. Verlo demuestra que no es una idea bonita sino algo alcanzable.
¿Qué es la invitación de Mooji?
Es una práctica que él llamó así y que está en video; te recomiendo buscarla con su voz. El ego siempre tiene un argumento y una justificación, así que el maestro hace una especie de trampa: lleva la mente al silencio antes de que la mente se dé cuenta. Si te pones unos lentes oscuros y no sabes que los llevas, ves todo oscuro toda la vida. Un maestro te ayuda a ver, durante un instante, sin lentes. Después pueden volver, pero ya sabes que existe otra forma de ver.
Te dice que dejes afuera los zapatos y también el ego: el pasado, lo que esperas del futuro, tus creencias. Luego vienen tres preguntas sencillas que surgen solas cuando no cargas equipaje: ¿quién soy ahora?, ¿dónde está el tiempo en el que creía vivir? y ¿dónde termina mi ser? Si quieres, puedes volver a recoger tu equipaje; la invitación no te pide rechazar nada. Con esa idea se conecta la práctica de indagación.
Otra pregunta suya: ¿quién habla? Un día él se lo hizo a alguien que contaba su historia, y la persona respondió «no yo». Me pasó, ya medio dormido, de oír esa pregunta en mi mente cuando apareció un pensamiento. Sentí como si hubieran sorprendido a un animal poderoso en plena fuga. La idea es que ese que piensa y habla en tu cabeza no eres tú; lo que miras con el ego es una máscara.
¿Por qué da resistencia, y qué es la gracia?
Casi un 30 % de quienes fueron a nuestro último retiro sintió resistencia antes de ir. Es normal: hay una parte de tu mente que no quiere liberarse y quiere seguir siendo su propia creadora. Cuando llega el mensaje, quieres irte, como Mooji con las maletas. No pasa nada: la resistencia es parte del camino, igual que su ausencia.
Una vez alguien volvió tres años después a un satsang, tras haberse ido con ruido en la cabeza, y Mooji lo miró y dijo: «te estoy cocinando». El pan ya estaba listo para salir del horno. Un maestro no espera nada: sabe que cada uno tiene su momento. Lo mismo con los fracasos. Para el ego algo que no sale es un fracaso; para el camino puede ser lo que necesitabas para soltar la idea de que estás a cargo. La gracia es lo que te mueve a reconocer la verdad, aunque no siempre sea lo que te gustaría.
En el curso gratuito Vivir en paz interior te llevas ejercicios cortos para observar quién piensa en tu mente, con la misma sencillez de la invitación.

