Buda y el sufrimiento: nace del deseo
Guardaste una frase de Buda que te llegó por redes, con un atardecer detrás. Esa noche igual no pudiste dormir, y te quedó la duda: ¿eso lo dijo él, o lo escribió alguien y le puso su nombre?
La duda es buena. Te contesto con lo que sé, que es menos de lo que esperas y más útil.
¿Qué enseñó Buda y cómo sabemos lo que dijo?
Buda no escribió nada. Los primeros textos llegaron dos o tres siglos después de su vida, y se nota que vienen de la tradición oral: son repetitivos, casi hechos para memorizarse, y leerlos aburre. Sobre ese material se levantaron escuelas, y de las escuelas sale lo que hoy llamamos budismo. A mí las escuelas me dan igual. Lo que me interesa es el maestro y lo que puedo ver en mi propia mente.
Para ubicarte: Gautama Sakiamuni vivió en India, hacia el siglo V antes de Cristo. «Buda» no es un apellido. Significa «el despierto», como Cristo significa «el ungido». Y aquí hay algo que me importa mucho: si el despertar fuera cosa de él solo, tú y yo seríamos alumnos para siempre. El Buda no está en los libros ni en una estatua. Está en la mente.
¿Cuál es el origen del sufrimiento según Buda?
Cuando hago esta pregunta en un encuentro, la gente contesta rápido: el apego, el pasado, el pensamiento, el deseo. El que señala Buda es el deseo. En el momento en que deseas algo, das por hecho que no lo tienes, y ahí empieza la persecución. Y si bajas más que el auto o la casa, el primer deseo es el de estar separados, el de ser algo aparte de la unidad.
La herramienta que nombra el budismo es la ecuanimidad: una mente que no desea que nada cambie, ni que nada avance, ni que nada retroceda. No la veo como una práctica para hacer, sino como el estado natural de una mente liberada.
En uno de sus sermones lo cuenta así. Una persona sin cultivar siente un placer, se aficiona y se hace adicta. El placer termina, llega el dolor, y se lamenta y se golpea el pecho. En cambio quien tiene la mente cultivada también siente el placer, pero no se aficiona; cuando llega el dolor, tampoco se abruma. Ni el uno ni el otro se asienta. Yo lo traduzco al lenguaje del Curso como perdón: pasar por alto el pensamiento que aparece, y que se vaya.
Fíjate dónde buscas tu placer mental: tener razón, ganar una discusión, quedarte repasando el pasado. Y cuántos años de dolor justificamos por un rato de eso.
¿Cuáles son las tres ignorancias que enseña Buda?
El ignorante no es alguien malo; es alguien que desconoce algo. Buda habla de tres formas de esa ignorancia, y las tenemos todas:
- Ver lo impermanente como permanente. Por eso duele tanto que una relación termine o que el cuerpo envejezca: tratamos de sostener lo que no se queda.
- Ver el sufrimiento como felicidad. Buscamos éxito afuera, relaciones donde esperamos que el otro nos dé lo que creemos que nos falta, y después sufrimos.
- Ver lo que no tiene sustancia como si la tuviera. Es hacer real lo que ocurre sólo en la mente.
Las tres son lo mismo dicho de tres maneras: tomar una ilusión por algo sólido. Pregúntate cuál de las tres te suena más.
¿Cómo se termina el sufrimiento?
En el Dhammapada, uno de los textos más antiguos, en la traducción que yo leí, dice:
La mente precede a los fenómenos. Están gobernados por la mente y hechos por la mente.
— Buda, Dhammapada
Todo lo que vives pasa por la mente, y la mente es anterior a lo que ocurre. De ahí sale lo práctico: observar la mente. Yo lo emparento con la mente alerta del Curso: una mente más honda que mira a la que piensa, sin tensión. Cuando observas, descubres que muchos pensamientos llegan solos y se repiten porque nadie los miró. Y si quieres un alivio concreto, mira cómo dejar de pensar tanto.
Otra línea del mismo libro habla de quien ya no tiene flujo de pensamientos: su rastro es difícil de seguir, como el de los pájaros en el cielo. Una mente así no deja huella. No tiene pasado desde el cual juzgar el presente.
Por eso existe esa frase zen que a veces asusta: si te cruzas con un Buda, córtale la cabeza. Si lo buscas afuera, todavía no entendiste que el Buda es la mente; lo expliqué en este artículo.
El encuentro completo en el que explico todo esto está en la Colección de sabiduría de Guía TV.
Una aclaración honesta: si tu sufrimiento es muy fuerte, o hay violencia o riesgo en tu vida, busca también ayuda profesional. El camino interior no reemplaza eso.
En el curso gratuito Vivir en paz interior te llevas una forma sencilla de observar tu mente y soltar lo que te pesa, a tu ritmo.

