Grupos de estudio de Un Curso de Milagros
Hace tres meses empezaste las lecciones. Un martes no la hiciste, y nadie lo notó. Después otro martes. Alguien te habló de un grupo de estudio y no sabes si es lo tuyo, ni qué preguntar antes de entrar.
¿Qué aporta estudiar Un Curso de Milagros en grupo?
Nuestra mente está entrenada para pensar de forma separada, y por eso nos perdemos lo que el Curso muestra: que las mentes están vinculadas. Un grupo pone eso a la vista. Lo que el otro entiende y tú no, lo que dice y te incomoda, lo que te llama la atención de otra persona: todo eso es material de estudio, porque el otro es un espejo.
Un grupo también te deja escuchar el mismo contenido en voces distintas. Cada maestro tiene su forma de expresarlo; la verdad es una, y cada uno la dice a su manera. Y el libro dice que para entenderlo hay que enseñarlo: en un grupo puedes explicar en voz alta lo que crees haber entendido. De eso hablé en Lo que enseñas, lo aprendes.
Hay una idea del manual para el maestro que lo explica: los alumnos de un maestro son quienes pueden entender su mensaje en la forma precisa en que él lo comparte. A cada uno le llega el mensaje por la voz que puede escuchar, y en un grupo hay varias.
Y está la constancia. Una lección por día durante un año se sostiene mejor cuando otros están en la misma lección.
¿Qué buscar en un grupo?
No hay un grupo bueno y otro malo. Hay muchos hechos con cariño, y lo que cambia es lo que cada persona necesita. Esto es lo que yo miraría:
- Que nadie quiera convencer a nadie. Cuando uno empieza a estudiar el Curso, lo interpreta desde el ego: parece que está enseñando y en realidad quiere que el otro le dé la razón. Un maestro no busca convencer; busca despertar lo que ya está ahí.
- Que se hable de cómo se vive, no sólo de cómo se entiende. De poco sirve estudiar el Curso si me sigo sintiendo culpable o viendo al otro separado de mí, o si todavía no entiendo lo que es el perdón.
- Que se lea el libro. No alcanza con ver mis clases ni las de nadie: hay que leer el texto y hacer los ejercicios. Un buen grupo te devuelve al libro.
- Que haya quien guíe. Mucha gente quiere estudiarlo y le falta alguien que la pueda guiar. Si todos están aprendiendo a la vez, conviene que alguien tenga más recorrido o que haya un tutor.
- Que puedas irte cuando quieras. Un grupo sano deja libre a cada uno: el que quiere irse, se va. Si esta duda te ronda, la traté en ¿Un Curso de Milagros es una religión o una secta?
Una cosa más, sobre ti y no sobre el grupo: cada uno vive lo que tiene que vivir. Digas lo que digas, el otro va a experimentar lo que le toca, y a veces el cambio llega a la semana siguiente, al mes siguiente o diez años después. Entra sin expectativa de ver resultados en los demás y mira el tuyo.
¿Y si quiero un grupo con tutor?
Esa forma existe. En la Formación en Un Curso de Milagros estudias durante un año con un tutor que sigue tu proceso y un grupo con el que caminar ese año. Es en línea, no pide conocimientos previos y tiene clases en video para ver a tu ritmo, además del libro de ejercicios guiado, con las 365 lecciones. Cada módulo cierra con su evaluación y sus prácticas, para que lo estudiado no se quede en la cabeza.
¿Hay que estudiar en grupo para entenderlo?
No. Se puede estudiar solo; yo empecé así. El grupo ayuda a quien quiere compañía y constancia, y a quien sabe que, leyendo solo, puede interpretar el libro desde el ego sin notarlo. Y si lo tuyo es leer en silencio, el libro funciona igual: con grupo o sin él, lo que importa es que lo lleves a tu vida. Si hoy prefieres ir por tu cuenta, empieza por el texto y las lecciones, como cuento en Un Curso de Milagros: 5 partes, así se empieza.
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