Lección 103: La felicidad es atributo del amor
Hiciste algo que hizo sufrir a otra persona. Pasó el tiempo y, en lugar de perdonarte, sigues pensando que eso es imperdonable. Esa idea tiene nombre en el Curso, y la lección 103, que viene tras la lección 102 sobre compartir la voluntad de ser feliz, la desarma.
¿Qué significa «Dios, al ser Amor, es también felicidad»?
El Curso te explica que la felicidad de la que estuvimos hablando es un atributo del amor. Te va mostrando muchos atributos, la dicha, la paz, y todos lo son del amor y de Dios, porque Dios es amor. En ese amor que todo lo une, lo conecta y lo abraza, nuestra mente empezó a generar brechas y resquebrajaduras por las que ingresaron el miedo y la idea del pecado.
¿Qué es el pecado? La idea de que algo que se hizo en el pasado es imperdonable e inalterable y va a seguir operando por siempre. Seguir sosteniéndolo y generando dolor sobre dolor es lo que el Curso llama demencia. Y lo que te dice es que esas brechas fueron una ilusión: no existen. El amor sigue ocupando el lugar que pensábamos que ocupaba el miedo. Sigue estando ahí. Para ver mejor esto de la inocencia, mira por qué toda la creación es inocente.
¿Por qué buscamos la felicidad en el lugar equivocado?
Porque creemos que se trata de hacer. El Curso dice que cada vez que alguien te ataca, te está pidiendo ayuda, porque esa petición surge de la parte de la mente que todavía no es consciente, no está despierta, pero quiere despertar. Y cada vez que generas una brecha hacia otra persona, una situación o un contexto social, político o económico, creas una ilusión, pero la felicidad y el amor siguen en tu interior.
Por eso no se trata de imaginarte feliz, ni de ir a una fiesta o de juntarte con amigos. La felicidad no es del hacer: es un atributo del ser. Podrías ver a alguien sentado en completo silencio y descubrir la felicidad más exuberante; y ver a otro bailando, riéndose a carcajadas, llamando la atención y, una hora después, tirado en un rincón mirando el techo, sin entender por qué esa felicidad dura tan poco. Dura poco porque es solamente la satisfacción del egoísmo.
¿Cómo practicar la lección 103 hoy?
- Observa las brechas que has generado hacia alguien o hacia alguna situación, esos intersticios por los que se filtran el miedo y la lucha.
- Suéltalas: son una ilusión, y el amor sigue ahí.
- Cuando abras los ojos y mires hacia afuera, recuerda que lo que ves es amor; y cuando los cierres y mires hacia adentro, también.
- Descubre la felicidad que no tiene nada que ver con el cuerpo ni con lo que haces, y que es una parte natural del despertar espiritual.
- Termina diciéndote que lo que buscas hoy es la verdad, y por eso no puedes fracasar.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Dejas de sostener ese Dios al que se le tiene temor, ese Dios que castiga y pide esfuerzos, sacrificios y ayunos. Es una idea que tenemos incorporada en el inconsciente colectivo y que parece estúpida porque lo es. Lo que aparece es una felicidad eterna, que surge de un lugar muy profundo, que no necesita expresarse de ninguna forma y, sin embargo, se expresa de todas. Si te preguntas por qué la felicidad parece esquiva, puedes leer por qué no puedes ser feliz y por qué nadie te la puede dar.
Si hoy no sientes nada, no lo tomes como un fallo: soltar brechas lleva atención, no esfuerzo. Y si cargas con una culpa que te desborda, un profesional puede acompañarte. Mañana seguimos con la lección 104, «Busco únicamente lo que en verdad me pertenece». Que juntos liberemos esas brechas y le abramos la puerta al amor.
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