Lección 107: La verdad no cambia nunca
Es de noche y, mientras intentas dormir, vuelve esa escena: algo que hiciste o dijiste y que todavía te avergüenza. Te preguntas si eso puede corregirse alguna vez o si quedó escrito para siempre. La lección 107 responde algo que quizá no esperas. Llega después de la lección 106, «Déjame aquietarme y escuchar la verdad», y hoy nos toca algo más que entenderla: experimentarla.
¿Qué significa «La verdad corregirá todos los errores de mi mente»?
Es una lección preciosa porque te enseña lo que dicen un poco todos los libros, pero que hoy hay que vivir y no solo reconocer a nivel intelectual: la verdad es inmutable, no varía, no cambia. Mira cómo tu mente va trayendo ideas: un día tienes una, otro día tienes otra. Todo eso es el mundo del cambio. Detrás hay algo invariable que siempre está ahí y que, como dice la lección, no va ni viene.
Por eso no tienes que buscar algo que no está, ni encontrar lo que ningún otro ser encontró. Lo único que vas a hacer hoy es descubrir lo que siempre estuvo ahí: en tus mayores angustias, en tus mayores cegueras, en tus peores momentos de sufrimiento, incluso en aquello que todavía te avergüenza. La verdad siempre estuvo y nunca cambió. No importa lo que hayas hecho, dicho o pensado. Y no depende de que tú la encuentres ni de que yo la encuentre; lo que sí depende de eso es nuestra experiencia en este plano: nuestra felicidad, nuestro despertar y que podamos ser canales de amor para otros que también están dormidos.
¿Por qué cuesta tanto creer que no eres tu cuerpo?
Porque mientras sigas pensando que hay un cuerpo, lo vas a sentir. Pero date un momento de indagación y pregúntate: ¿quién siente el cuerpo? El cuerpo no se siente a sí mismo. Yo ahora estoy sintiendo mi cuerpo, ¿y quién es ese yo que siente? Hay un ser que percibe y, más allá de la percepción, hay un ser que conoce la verdad, que te conoce y que conoce a Dios, porque es tu propio ser. No niego el cuerpo; lo que digo es que no hay nada más ignorante que pensarnos como un cuerpo.
Por eso la lección te dice que no fuiste creado para morir ni para sufrir: eso te lo estás inventando, estás jugando a ser lo que no eres. Ese es el juego del ego, que explico en qué es el ego y cómo reconocerlo. Y la muerte no existe más que como una creencia de un ser dormido que cree ser el cuerpo físico. Si quieres seguir esa pregunta, puedes leer también quién eres tú realmente.
¿Cómo practicar la lección 107 hoy?
Es lo más natural del mundo. No se te pide que inventes una verdad, que te pongas a filosofar ni que debatas qué es la verdad y qué no. Estos son los pasos:
- Suelta la idea de que tienes que fabricar algo: la verdad no se inventa, se descubre.
- Desafía hoy tus ideas, incluso las más bellas, para encontrar lo que es anterior a cualquiera de ellas: un ser que es infinito.
- Date un momento de indagación y pregúntate quién siente tu cuerpo.
- Permite que aparezca esa verdad eterna que está en todos los seres: no puede por menos que estar, te des cuenta o no.
- Si hoy te encuentras con alguien que sufre, recuerda que detrás de esa máscara hay un amor infinito.
¿Qué cambia cuando la practicas, y si no sientes nada?
Cuando la verdad llega, los pensamientos ligados a la muerte dejan de tener lugar, porque ves lo simple que es: lo que sufre es un personaje temporal, y en la mente de Dios el tiempo no existe. Aunque todavía no lo vivamos del todo, empiezas a vivir lo que es la eternidad: un presente que no se detiene, que no tiene pausa ni final. Y el cuerpo, cuando dejas de ponerle toda la atención y atiendes a tu verdadero ser, pasa a ser un canal para llevar un mensaje.
Si hoy no sientes nada especial, no lo tomes como un fracaso: la verdad no depende de que la encuentres hoy. Y si ves que te desborda un sufrimiento muy fuerte, busca también acompañamiento profesional; esta práctica no lo reemplaza. Esta puerta va a corregir las ilusiones de tu interior, vamos a escuchar la voz de Dios y vamos a cumplir el propósito de despertar para que los hermanos que toquen a tu puerta te vean y se reconozcan a sí mismos. Mañana seguimos con la lección 108, «Dar y recibir son en verdad lo mismo».
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