Lección 108: Dar y recibir son lo mismo
Le prestas dinero a alguien y te quedas mirando si te lo devuelve. Le dices algo amable y esperas a ver si te responde igual. Das algo y, sin querer, vas contando lo que vuelve. La lección 108 llega después de la lección 107, donde vimos que la verdad corrige los errores de la mente, y te propone dejar de llevar esa cuenta, porque esa cuenta parte de una división que no existe.
¿Qué significa «Dar y recibir son en verdad lo mismo»?
Estas lecciones tienen mucha información técnica, por decirlo así, de cómo funcionan realmente las leyes de la vida y las leyes de Dios. Y hoy nos muestra que nosotros tenemos dividido algo que es uno solo. Usamos dos palabras: dar y recibir, causa y efecto, yo y tú. El Curso necesita demostrarte que las dos palabras son lo mismo; en realidad podríamos usar una sola.
La lección dice que hay un único pensamiento y que todo lo demás es espacio vacío. Puedes llamar a ese pensamiento completamente unificado Dios, amor o cualquier otra palabra, porque el Curso usa muchísimas y apunta más allá de las palabras. En ese pensamiento ya no hay un «doy algo y veo si recibo», ni «presto dinero y veo si me vuelve», ni «le digo algo y veo si me responde». Todo es una sola cosa: un solo hecho de dar y recibir.
¿Por qué cuesta verlo, y cómo se comprueba?
Cuesta porque estamos acostumbrados a separar la causa del efecto. Cuando yo empecé a verlo, hace unos años, me dije: qué simple es todo esto. Me di cuenta sobre todo a través de la bendición: observaba qué ocurría cuando yo bendecía. El Curso te dice que esto se puede poner a prueba muy fácil, para que compruebes que es verdad. No hace falta que estudies infinidad de años ni que seas un intelectual: es la ley de la vida, y no hay distancia entre causa y efecto.
Y funciona también al revés. Si a alguien lo maldices o piensas mal de una persona, experimentas de inmediato el dolor de haber juzgado, que es un estado de mayor ignorancia y desconocimiento de uno mismo. Por eso funcionan prácticas tan simples como el Ho'oponopono: siento la palabra amor y la experimento; pido paz interior y la paz ya está llegando. Si te interesa ver esto en la vida diaria, lee por qué lo que das te lo das a ti.
¿Cómo practicar la lección 108 hoy?
Quiero que incorpores este método no solo para esta lección, sino para todos tus trabajos de indagación, porque así funciona la mecánica de todo el libro de ejercicios. Estos son los pasos:
- Toma las frases que te da la lección, en las que ofreces a todo el mundo aquello que quieres recibir, como sosiego o paz interior.
- Repite cada frase lentamente.
- Después de cada una, haz una pequeña pausa, esperando ese regalo que acabas de dar.
- Observa cómo exactamente lo que estás ofreciendo es lo que estás recibiendo.
- Date el tiempo para observarlo; así aprenderemos mucho más rápido.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Vas a entender mucho mejor el concepto de causa y efecto. Sabrás que cuando siembras una causa de ilusión, la ilusión la vives de manera inmediata, y que cuando siembras una causa basada en la voz de Dios, en silenciarte y escuchar, la respuesta también es inmediata. Así es como funciona la mente de Dios, y así se extiende el amor: a la vez que uno lo da, lo está recibiendo.
Y esto cambia tu forma de mirar a los demás. No será un ejercicio mental ni un «voy a esforzarme por no juzgarlos»: simplemente no podrás juzgar, opinar ni interpretar, porque tus ojos son los ojos de Dios. Si lo que te cuesta es juzgar, te ayudará dejar de juzgar soltando la idea de tener razón. Recuerda que el Curso no apunta a las palabras, sino a nuestra esencia. Mañana seguimos con la lección 109, «Descanso en Dios».
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