Lección 121: El perdón, llave de la felicidad
Piensas que ya perdonaste todo. Y luego, al mirar tu mente con calma, aparecen detalles: te sientes débil, sientes un temor, te asusta que el futuro no sea como esperas. Esa es la radiografía con la que empieza la lección 121, el perdón es la llave de la felicidad, la primera de las lecciones nuevas después de la lección 120, el repaso de la 109 y la 110. En ella se explica, de manera muy sintética, todo lo que significa el perdón.
¿Qué es una mente que no perdona?
Primero vas a ver una radiografía de una mente que no perdona. En principio uno puede pensar: «yo ya lo tengo todo perdonado». Pero después, cuando observas tu mente, ves lugares donde te sientes débil, sientes miedo o sientes que el futuro puede no ser como esperabas. La lección dice que la mente que no perdona no ve un error, porque el error puede perdonarse, sino un pecado: eso inalterable que alguien me hizo y que no puede desarmarse.
Quizá sepamos que el pecado no existe, pero todavía hay una parte de la mente que cree en él, y esa es la parte que necesitamos observar. Estas lecciones son tan profundas porque llevan la atención a lo que más te duele y a lo que más temes. Si puedes liberar eso, tu mente será completamente libre. Si quieres saber qué es el perdón de verdad, puedes leer qué significa perdonar, de una forma muy simple.
¿Por qué no sé perdonar?
Porque el perdón es algo que tienes que aprender. No sabemos lo que es perdonar, porque el perdón no es propio de la mente de Dios, que es pura e inocente. Es propio de, y necesita ser aprendido por, una mente que se creyó separada durante varias décadas y asentó con mucha fuerza el pensamiento de sentirse separada y en lucha.
Y no lo vas a poder aprender solo a partir de ti: lo aprendes del maestro que hay en tu interior, de la voz que es un canal directo con la fuente de la vida, la voz del Espíritu Santo. Por eso nuestro trabajo no es que tú perdones; tú no puedes perdonar nada. Nuestro trabajo es escuchar esa voz, que es de por sí la esencia del perdón y que detecta esos movimientos mentales que nosotros todavía no vemos, negamos o no queremos ver. Mientras no te entregues, el perdón como llave no va a estar. Sobre cómo escuchar esa voz, te sirve cómo escuchar al Espíritu Santo.
¿Cómo practicar la lección 121 hoy?
Hay una práctica increíble en esta lección. No apunta a que mejores un poco lo que ya te sale, sino a que veas aquello donde más dolor estás viviendo. Son diez minutos, dos veces durante el día:
- Piensa en la persona con la que hoy tienes el mayor conflicto, la que más te duele. No importa si le pones la palabra enemigo.
- Observa la luz que tiene. Vas a notar una resistencia, y esa parte de tu mente que se resiste es el ego.
- Reconoce que esa persona, haya hecho lo que haya hecho en tu vida, tiene también luz divina.
- Transfiere esa luz a alguien que estimes de verdad, un amigo o alguien con quien tengas conexión, y reconoce que es la misma luz.
Si lo que vives con esa persona es muy duro, busca también acompañamiento profesional.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Es un proceso metafísico y mental con el que empiezas a entender la unidad, a través de una práctica que parece muy simple pero tiene un poder inmenso. Así vas a entender que en muchas cosas todavía no perdonaste, y también vas a aprender qué es perdonar. El perdón será ni más ni menos la llave de la felicidad.
Si sentías que no entendías bien el perdón, o que lo entendías pero no te daba resultado, esta práctica es esencial. Es un regalo: dedícale tiempo y mantén la intensidad de la que te hablaba ayer, porque vas a empezar a vivir en un nivel de paz y de amor realmente santo. Mañana seguimos con la lección 122, el perdón me ofrece todo lo que deseo. Y para ver otra forma de hacerlo, tienes perdonar en 3 pasos.
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