Lección 122: El perdón te ofrece lo que deseas
Si alguien te preguntara ahora mismo qué es lo que más deseas, ¿qué responderías? Casi siempre aparece algo concreto: una relación, un cambio, un alivio. Pero detrás de cada respuesta hay un deseo más hondo que pulsa fuerte en tu interior, y esta lección lo pone sobre la mesa. Llega justo después de la lección 121, donde vimos que el perdón es la llave de la felicidad.
¿Qué significa «El perdón me ofrece todo lo que deseo»?
Con esta lección comprendemos algo que el libro de texto de Un Curso de Milagros nos explica: este camino es realmente simple, muy, muy simple. La lección te pregunta qué es lo que de verdad quieres, y te aseguro que lo vas a reconocer, porque es el mismo deseo que hay en mí. Se expresa de formas diferentes, pero es el mismo deseo que pulsa en todos: felicidad, paz, alegría, sentirte seguro, sentirte contenido, sentirte expansivo.
¿Y qué te dice Jesús? Que el perdón es la llave para que ese deseo se cumpla. Todo eso que piensas que te falta, todo eso que aún no tienes pero que deseas tener, se libera a través del perdón. Ayer practicamos cómo transformar, con el poder de nuestra propia mente, esa energía negativa dirigida hacia alguien y esos pensamientos de juicio. Hoy necesitamos reconocer que hace falta una sola respuesta ante toda situación: el perdón. Si quieres repasar qué es perdonar de verdad, lo explico en qué es el perdón y qué significa perdonar.
¿Es una llave mágica para conseguir lo que quiere el ego?
No, y conviene decirlo con claridad. El Curso no te da una llave mágica para que obtengas lo que tu ego quiere: prestigio, arrogancia, dinero para mostrar que tienes dinero, una figura física mejor. Ese mundo de búsqueda externa, y esto lo vas a ir reconociendo, probablemente hace tiempo que está muriendo en ti. Por eso también tiene que ser perdonado. Todas esas ideas que buscan mostrarse nacen del miedo a no valer, y por eso necesito demostrar que valgo.
La lección lo dice de una manera muy hermosa: todo ese mundo desaparecerá por completo y verás surgir otro mundo para el cual no tienes palabras. Es el mundo perdonado, producto de reconocer que descanso en Dios y que soy tal como Dios me creó. No está centrado en las palabras, porque las palabras sobran. Por eso es tan importante tener una mente en silencio. Después podrás ponerle palabras, pero siempre se quedan cortas frente al amor y a la poderosa emoción que te gobierna cuando reconoces que la llave de la felicidad está en ti. Y si quieres entender de dónde sale esa necesidad de mostrar, te ayudará qué es el ego según el Curso.
¿Cómo practicar la lección 122 hoy?
Te propongo estos pasos, que salen de lo que la lección nos muestra:
- Nombra el deseo que pulsa en tu interior: felicidad, paz, alegría, sentirte seguro.
- Mira qué piensas que te falta y qué aún no tienes pero quieres tener. Esa lista no se persigue: se libera a través del perdón.
- Perdona también las ideas que buscan mostrarse y demostrar que vales. Ese mundo de búsqueda externa necesita tu perdón.
- Piensa en las personas que no te gustaron, en las que te gustaron, en las que te dijeron cosas y en las que no te dijeron. Reconoce que todo eso está en la mente de Dios, donde ya no hay conflicto, miedo, inseguridad, desconfianza ni desvalorización.
- Haz silencio y deja las palabras. Descansa en esa mente quieta.
Si quieres una guía más detallada para el momento de perdonar, está en cómo se practica el perdón en tres pasos.
¿Qué cambia cuando lo practicas, y si no sientes nada?
La lección te dice que dejes de buscar: el perdón es la única herramienta que necesitas, no importa lo que hayas hecho antes. Es la que sirve para perdonar todas las ilusiones y reconocer al Hijo de Dios como una sola unidad, uniendo a las personas que no te gustaron con las que sí. Cuando cae la búsqueda externa, queda esa paz que no necesita explicación.
Si hoy no sientes nada especial, no lo tomes como un fallo: no hay nada que forzar, porque ese mundo nuevo no se describe con palabras. Y si lo que te pesa es un dolor muy fuerte, busca también acompañamiento profesional. Me quedo con una frase central de la lección: «perdona y serás perdonado». Tal como das, así recibes. Mañana seguimos con la lección 123, Gracias, Padre, por los dones que me has concedido. Y así, juntos, decimos amén.
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