Lección 139: Tú eres el que eres
¿Quién eres? Si hoy te lo preguntaran sin darte tiempo a pensar, ¿responderías con tu nombre, tu trabajo, tu historia, tu manera de ser? Llegas a esta lección después de la lección 138, donde vimos que el Cielo es una decisión, y aquí el Curso va directo a la raíz de esa pregunta.
¿Qué significa «Aceptaré la Expiación para mí mismo»?
La lección comienza con una pregunta: ¿qué soy? Y esa es, ni más ni menos, la pregunta inicial de la fabricación del egoísmo. Cuando me pregunto quién soy es porque no sé qué soy, y entonces empiezo a buscarme: en otros, en relaciones, en culturas, en ideologías, en todo tipo de situaciones. El Curso te lo dice sin rodeos: tú eres el que eres. No hace falta que te pongas más etiquetas ni que te tatúes con nuevas ideas. No importa ninguna idea que hayas tenido nunca; la única idea real es la idea de Dios.
Esa idea es que somos un solo ser expresándose en infinidad de formas, de manera temporal, creyéndonos mentes separadas. En la creación todas las mentes son una, y por eso cada vez que tu mente se libera, infinitas mentes se liberan junto con la tuya. Por eso la expiación pone fin a seguir dudando de quién eres. Si quieres entender mejor esa palabra, te lo cuento en expiar es deshacer lo que aprendiste.
¿Por qué cuesta tanto ser quien eres?
Porque te has acostumbrado a intentar ser quien no eres: ser una mejor versión, luchar contra impulsos, negar lo que sientes. Tratas de ser quien no eres porque no te gusta quien crees ser, porque hay una parte de la mente que juega a no saber quiénes somos. Pero tú no eres tu nombre ni tu historia; eso no existió nunca. Y hay otra parte de la mente que sí tiene conocimiento y certeza: desde ella vamos a pensar, sentir, vivir y crear cuando aceptemos la expiación.
Y no es algo individual, aunque primero lo aceptes en tu propia mente. Es algo que aceptamos todos para reconocernos como una unidad. Imagina una parte de un cuerpo que se siente separada de las demás y deja de comunicarse con ellas, creyéndose sola y con miedo: ahí empieza el desorden. Esa es la imagen de la mente que juega a estar aparte. Cuando las preguntas de este tipo te pesan, puedes ir a la pregunta de quién eres realmente.
¿Cómo practicar la lección 139 hoy?
Esta es una lección de indagación muy profunda. Te propongo estos pasos:
- Detente en la pregunta ¿qué soy? y en las preguntas de indagación que hay en el tercer párrafo de la lección, como qué es la vida si no ser lo que eres. Déjalas resonar.
- Suelta las etiquetas y los adjetivos: todo lo que piensas sobre ti es falso.
- No te preguntes quién o qué eres; descubre la certeza de la vida ahora. Ahora eres vida: ese es tu ser.
- No le agregues pensamientos ni vestimentas, ni lo maquilles de ninguna forma. Algo tan traslúcido y simple no necesita complicarse.
- Durante el día repite que aceptas la expiación para ti, porque sigues siendo tal como Dios te creó.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Las palabras que estamos aprendiendo buscan desarmar toda la estructura conceptual compleja que hemos creado para reconocer el ser, ese que puede crear lenguajes, ciudades, arte, mundos. Hoy aceptamos la expiación para poder crear como uno solamente, y empiezas a reconocer que ningún pensamiento de miedo fue real nunca. Fíjate cuántos pensamientos tuviste en el pasado: nunca existieron. La famosa frase «Yo soy el que soy» habla de un yo que ya sabe quién es, como cuando Jesús dijo que era el camino, la verdad y la vida: es el único yo real.
Si hoy no sientes nada extraordinario, no hace falta que sigas filosofando ni complicando algo tan simple: tu ser es, ahora. Mañana continuamos con la lección 140, la salvación como lo único que cura. Bendito día.
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