Lección 140: La salvación es lo único que cura
Has buscado y buscado: un método más, otra técnica, otra respuesta, y sin embargo no ocurre nada. Esa sensación de girar en falso es el punto de partida de esta lección. Llegas aquí después de la lección 139, donde aceptamos la expiación para nosotros mismos, y hoy estamos integrando muchos conceptos para empezar a entender hacia dónde nos lleva toda esta práctica.
¿Qué significa «La salvación es lo único que cura»?
La lección empieza señalando que lo que solemos pensar que es curar nace de la identificación con el cuerpo, incluso cuando creemos que trabajamos con la mente. Por eso buscas y buscas, y no pasa nada. La expiación, que es el trabajo de deshacer por completo la ilusión, deshace toda la culpabilidad, y cuando la culpa se deshace ya no queda enfermedad en nuestro interior. Por eso el Curso dice que la expiación no cura, sino que elimina: no cura al enfermo, deshace la culpa que nos enferma. Si necesitas una base para esa idea, te la dejo en qué es la expiación según el Curso.
Y el Curso te pide algo claro: no trates de curar lo que no puede enfermar. Si lo haces, seguirás buscando verdad donde no la hay, y buscando a Dios donde solo hay un ídolo al que se le pone la misma sigla, pero que no significa nada.
¿Por qué cuesta tanto este cambio de mentalidad?
Porque es un cambio de mentalidad, y eso significa hacer a un lado tu pensamiento para recibir el pensamiento directo de la fuente, o como dice la lección, escuchar la voz de la curación. Ese es el entrenamiento de todas las lecciones: aprender a diferenciar la voz de tu ego de la voz que habla desde una sabiduría profunda. Esa voz siempre es eterna, siempre es amorosa y tiene una calidad de certeza y de autoridad que tú nunca vas a tener por más que pienses y pienses.
Fíjate cuántos filósofos han gastado su vida elaborando teorías, y sin embargo la frase más profunda de la filosofía, a mi parecer, es la de Sócrates: «solo sé que no sé nada». Llegó a la sabiduría absoluta centrada en el no saber. Esa es la certeza, porque ahí sueltas tu idea de que sabes algo y empiezas a escuchar la voz de la sabiduría, que está más cerca que tus propios pensamientos. Si quieres aprender a reconocerla, puedes leer cómo escuchar tu voz interior cuando el ego habla primero.
¿Cómo practicar la lección 140 hoy?
- Siéntate con certeza: si piensas que no puedes, no vas a poder, porque el poder de tus creencias es formidable.
- Libera toda idea de que no puedes escuchar la voz de la verdad, la única voz real que hay en tu interior.
- Haz a un lado tu pensamiento y pídele a Dios que te hable, para que puedas curarte.
- Escucha. La respuesta no siempre llega en lenguaje humano: una paz profunda es la respuesta más hermosa y excede por completo cualquier construcción de palabras.
- Diferencia con claridad la voz de la culpa, que sostiene la enfermedad, de la voz de Dios, que es la voz de la vida.
¿Qué cambia cuando la practicas?
Escuchar la voz de Dios es la curación en sí. Cada práctica que haces es un trabajo sagrado: vas a la fuente, al origen de la vida. Lo único que hacemos es liberar los obstáculos y los bloqueos que establecimos, y entonces esa voz habla en tu mente día y noche, te guía y hasta sale a través de tus labios, con tu tono de voz y tu expresión, para conectarnos a través de la palabra santa.
Esta lección habla de culpa, y si hoy se te remueve algo fuerte, busca acompañamiento profesional; y si estás en un tratamiento, síguelo: este trabajo es interior y no lo reemplaza. Si hoy no escuchas nada con palabras, no es un fallo: tu paz también es respuesta. Mañana comenzamos el repaso con la lección 141, el repaso de la 121 y la 122. Gracias por hacer este camino.
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