Lección 141: Repaso, el perdón es la llave
Te sientas cinco minutos, sin nada más que hacer que dejar que una frase resuene en tu mente. ¿Se puede empezar un repaso así de simple? Sí, y así comienza este bloque. Llegas aquí después de la lección 140, donde vimos que la salvación es lo único que cura, y desde hoy empezamos una etapa de repasos que nos van preparando para tener otra percepción, algo que irás experimentando día a día.
¿Qué repasa la lección 141?
Hoy repasamos dos lecciones a la vez: la lección 121, «El perdón es la llave de la felicidad» y la lección 122, «El perdón me ofrece todo lo que deseo». Y la frase con la que vamos a trabajar en todo este conjunto de repasos es «Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios». Es un formato que vamos a continuar haciendo, así que conviene que lo aprendas bien desde hoy.
¿Cómo hacer el repaso de la lección 141 hoy?
El trabajo es muy simple, pero muy profundo. Estos son los pasos:
- Dedícale cinco minutos a la frase central: te sientas, silencias la mente y dejas que la frase resuene.
- Deja que ingresen las dos lecciones del día: el perdón como llave de la felicidad y el perdón que te ofrece todo lo que deseas.
- Empieza a degustar cada palabra, y permite que tu mente misma te explique las frases y ilumine todo tu interior.
- Conecta tres palabras: perdón, felicidad y deseo. Déjalas entrar a tu interior.
- Hacia el final del día, vuelve a centrarte en «Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios».
¿Por qué dejar que la mente explique las frases?
Porque el trabajo de estos repasos no es entender con la cabeza, sino permitir. Cuando dejas que las palabras entren y se asienten, empiezan a llegar pensamientos afines al Curso, pensamientos iluminados que te muestran cómo funciona esto. No necesitas que nadie te lo explique: tu mente misma lo hace.
Si quieres tener a mano una guía sobre la palabra central de hoy, puedes leer qué es el perdón de verdad y cómo se practica el perdón en tres pasos.
¿Qué cambia cuando haces el repaso?
Hoy te centras en el perdón, en la felicidad y en lo que realmente deseas, y dejas que esas palabras trabajen en ti. Si al terminar sientes que no entendiste nada, no pasa nada: este es un formato que vamos a repetir, y cada día lo verás con más claridad. Es una práctica bendita, y mañana seguimos con la lección 142, el repaso de la 123 y la 124. Gracias por estar aquí.
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