Lección 142: Repaso, el cielo tras las nubes
Un día hay tormenta en tu cabeza, otro día está despejado. ¿Quién eres tú: la nube que pasa o el cielo que la sostiene? Con esa imagen empezamos el repaso de hoy. Llegas aquí después de la lección 141, el repaso del perdón, y vamos a seguir con la misma frase de todo este bloque.
¿Qué repasa la lección 142?
Nuestra frase central sigue siendo «Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios». Vamos a dejar que ingrese y abra un silencio profundo en nuestro interior; después, le damos un tiempo para que repose y se asiente. Luego trabajamos con las dos lecciones de hoy: la lección 123, gracias al Padre por los dones concedidos y la lección 124, que no me olvide de que soy uno con Dios.
¿Por qué no basta con leer las palabras?
Porque no se trata de quedarte con la textualidad de la frase. Esto tienes que verlo en tu interior: observar que lo que tu mente realmente alberga son los pensamientos que compartimos con Dios. Muchos maestros usan la metáfora de las nubes que pasan por tu mente: van cambiando, un día hay tormenta y otro está despejado, pero lo que siempre hay por detrás es un cielo. Ese cielo es lo que debes reconocer en el instante en que dejas la frase. El resto son nubes: solo tienes que pasarlas por alto. Si te ayuda a calmar el ruido, puedes leer cómo dejar de pensar tanto sin apagar la mente.
¿Cómo hacer el repaso de la lección 142 hoy?
- Dedica unos minutos a la frase central y deja que abra un silencio profundo.
- Lee las dos frases del día, cierra los ojos y repítelas lentamente.
- Deja que se vayan profundizando y siente que la frase apunta a algo real, no son solo palabras unidas en una oración.
- Vive primero la experiencia del agradecimiento hacia el Padre, y después la de no olvidarte de que eres uno con Dios.
- Cada hora, vuelve al pensamiento madre del día y recuérdalo.
¿Qué cambia cuando haces el repaso?
Si siembras una semilla para no olvidarte de que eres uno con Dios, no te vas a olvidar: así de simple funciona nuestra mente. Cada hora que vuelves al pensamiento madre, lo ves madurar, entrar y generar un cambio desde el interior. Reconoces el cielo, dejas pasar las nubes que, como toda nube, son pasajeras, y te asientas en el pensamiento de Dios. Mañana seguimos con la lección 143, el repaso de la 125 y la 126.
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