Lección 143: Repaso, limpia el espejo de tu mente
Hay una radio encendida en tu mente que da estática constante, o un loro que habla y habla y no dice absolutamente nada. Ya estamos en el tercer día de este repaso, y hoy te propongo dedicarle otra energía a observar la frase central. Llegas aquí después de la lección 142, donde vimos el cielo detrás de las nubes.
¿Qué repasa la lección 143?
La práctica comienza igual que en los días anteriores, con la frase «Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios». Después trabajamos con las dos lecciones de hoy: la lección 125, en la quietud recibo hoy la Palabra de Dios y la lección 126, todo lo que doy es a mí mismo a quien se lo doy.
¿Por qué dedicarle otra energía a los cinco minutos?
Porque esos cinco minutos son esenciales. Cuando dejas el pensamiento «Mi mente alberga solo lo que pienso con Dios», observas tu mente de otra forma: en lugar de un cielo encapotado, empiezas a verla como un recipiente donde la voz de Dios puede ser oída. Eso requiere, como dice una metáfora del Zen, limpiar el espejo de la mente, vaciarla de esos pensamientos cotidianos y condicionados que se repiten una y otra vez.
Estos cinco minutos son sagrados y tienen un poder increíble. Puedes extenderlos: si hoy tienes tiempo, podrías estar una hora con la frase. Y empiezas a observar que lo único que realmente hay en tu mente es lo que piensas con Dios; todo el resto lo puedes vaciar, lo puedes soltar. Si te cuesta serenarte, te ayuda una mente serena es donde aparece Dios.
¿Cómo hacer el repaso de la lección 143 hoy?
- Dedica la primera práctica, con más atención que ayer, a la frase central.
- Si pasan pensamientos, solo pásalos por alto: no te preocupes por ellos.
- Cuando tu mente empiece a vibrar con esa resonancia, pasa a la lección sobre recibir hoy la palabra de Dios: cierra los ojos, repite la frase y deja que genere un movimiento interno.
- Al sentirlo, abre los ojos y pasa a la segunda frase, sobre dar. Reconócela en tu interior.
- Si vienen pensamientos, son nubes en el cielo de tu mente. Si surgen pensamientos iluminados, reconoce cómo emergen de forma natural.
¿Qué cambia cuando haces el repaso?
Reconoces que en tu mente se piensa Dios y que Dios piensa en tu mente. Por eso hoy es un día para hacer una práctica con mucha conciencia y con mucho amor hacia nosotros mismos, porque al fin y al cabo esa práctica es lo que nos estamos dando. Y vaya milagro el que vamos a recibir hoy. Mañana seguimos con la lección 144, el repaso de la 127 y la 128.
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