Lección 149: Repaso, no sanas tú solo
«Hoy no tuve ni cinco minutos para la lección». Si alguna vez te lo dijiste, lo que sigue es para ti. Estamos en la anteúltima lección de repaso, después de la lección 148, el repaso de la 135 y la 136.
¿Qué busca el repaso de la lección 149?
Tenemos una frase madre y dos lecciones, y la búsqueda de todo este trabajo es reconocer que lo único real es lo que estoy pensando en Dios. Los demás pensamientos pueden llegar a la mente, y no pasa nada con que lleguen, pero no son reales. Son flechas que apuntan a la nada, y nunca vas a dar en el blanco porque no apuntan a ningún lado. Son pensamientos vagos, que no explican nada, que no te traen amor ni te hacen sentir en paz. Tienes que reconocerlos: no son pensamientos divinos, son del ego. Si quieres ver cómo se arma ese ego, lee qué es el ego según el Curso.
¿Por qué cuando sanas no sanas solo?
La lección 137, «Cuando me curo no soy el único que se cura», nos pide algo nuevo. Cuando cierres los ojos y te centres en esta frase, empieza a sentir tu mente conectada con todo: con lo que te rodea, con la tierra, con el aire, con la energía de la luz. Cuando sientas esa conexión vas a reconocer que, al cambiar tu mente su vibración y centrarse en Dios, empieza a sanar a toda la mente. Lo vas a observar sobre todo en la gente cercana, pero puede ocurrir con cualquiera. Y la base de todo es un trabajo interno. Esto va de la mano con no ser una mente aparte.
¿Qué une a la lección 137 con la 138?
La lección 138, que habla de decidirte por el cielo, se ensambla con la anterior. Cuando me decido por el cielo, la sanación llega de manera automática e inmediata, porque causa y efecto son una misma cosa. Por eso esta práctica es tan importante: no lo estás haciendo solo por ti, lo estás haciendo en toda la mente de Dios, en todo el Hijo de Dios. Cuando dices «hoy no tuve cinco minutos», recuerda que esos cinco minutos están ayudando a infinidad de seres a despertar. No tienes idea del poder de tu mente.
¿Cómo practicar el repaso de la lección 149 hoy?
- Dedica el día a observar que lo único real es lo que piensas en Dios.
- Cierra los ojos, centra tu atención en la frase de la 137 y siente tu mente conectada con todo.
- Haz este trabajo, esta disciplina, una vez cada hora.
- Céntrate en sanar todo pensamiento egoísta, todo miedo y toda culpa, porque nos estás salvando a todos.
No hay un único salvador. Todos tenemos que salvar nuestra mente y deshacer el ego para volver a reconocernos como un solo ser. Aquí hablo de sanar la mente: no sustituye el cuidado médico ni psicológico, y si lo necesitas, busca acompañamiento profesional. Gracias. Mañana cerramos el repaso con la lección 150, el repaso de la 139 y la 140.
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