Lección 157: Ahora estás en Su presencia
Llevas más de cien lecciones leyendo, entendiendo, practicando, y de pronto una te dice que hoy no hay nada que aprender. ¿Qué haces con eso? Después de la lección 156, donde nos preguntamos quién camina a nuestro lado, llegamos a una lección distinta.
¿Qué significa «En Su Presencia he de estar ahora»?
Esta lección incluye una promesa: ir más allá del aprendizaje para empezar a tener una experiencia directa de la verdad. Jesús te dice que Él dirigirá tu práctica hoy, así que es un día de completa entrega. Hasta ahora estuvimos aprendiendo, y aprendiendo, y aprendiendo: el Curso es un curso para entender cómo funciona el aprendizaje, para liberar todo lo que hemos aprendido y aprender una nueva información. Ahora te dice que hay algo más allá del aprendizaje.
Una frase hermosísima del libro dice que donde el aprendizaje termina, allí comienza Dios. Y, después de todo este viaje, es el momento de tener un conocimiento directo de Él. Si quieres ahondar en cómo se aquieta la mente para eso, lee el silencio entre dos pensamientos, donde se escucha a Dios.
¿Por qué «ahora»?
Porque, ¿cuándo va a ser si no es ahora? Vas a sentir esa conexión con el presente. En el presente no hay nada para aprender: la vida está ocurriendo de manera amorosa a cada instante. La lección te avisa de que después volverás a la senda del aprendizaje, porque todavía tenemos mucho por liberar, desaprender y perdonar. Pero hoy tenemos un atisbo del cielo. Lo único que puede distanciarnos de una experiencia directa es alguna resistencia, y por eso lo único que hacemos es entregarnos por completo. Lo trabajamos también en sanar no lleva años: ocurre ahora.
¿Cómo practicar la lección 157 hoy?
Date el tiempo para hacer la práctica. Te invito a hacerlo así:
- Lee con mucha paciencia y relee el párrafo que necesites.
- Céntrate en las palabras y siente su vibración: cómo empiezan a ingresar a la mente y a moverse de una manera milagrosa.
- Cierra los ojos, suelta el cuerpo y entrégate por completo al espíritu.
- Deja que Él dirija tu mente.
- Siéntate y siente la presencia en la que estamos ahora.
Ahí vas a empezar a observar el milagro.
¿Qué cambia cuando te entregas?
Esta lección es tan sagrada que busca llevarnos a un nuevo nivel, donde ese ministerio en el que cada uno es un eslabón fundamental de la salvación y de la liberación se vive con conciencia directa del Cristo y de la verdad que somos. Hoy vamos a reconocer lo que es el Cristo. No es propio de una persona ni de Jesús: lo que él reconoció es el ser infinito, la luz que hay en todos, el enviado o el ungido, como significa en su traducción. Reconocer el cielo nos permite iluminar este mundo, cada situación y nuestra propia mente, y así realizar lo que Jesús llama la salvación: la liberación de todo el egoísmo en nuestra mente.
Si hoy sientes que no pasó nada extraordinario, no lo tomes como un fallo: lo único que se te pide es entrega, y la resistencia es lo único que puede distanciarte. Hoy es un día muy santo. Mañana seguimos con la lección 158, hoy aprendo a dar tal como recibo.
Si quieres hacer el libro de ejercicios acompañado, lección a lección, súmate a la formación y accede a una media beca: Pide tu media beca.
Si primero quieres probar, empieza con el curso gratuito Maratón de Un Curso de Milagros: Empieza gratis aquí.

