Lección 168: Reclama ahora la gracia de Dios
Estás en medio de una conversación difícil y notas que algo se tensa por dentro. En lugar de esperar a que pase, y de sentirte culpable después, ¿qué pasaría si en ese mismo momento pidieras luz? Esa pregunta atraviesa la lección 168, que llega después de la lección 167, sobre la única vida que compartimos con Dios.
¿Qué significa «Tu Gracia me es dada. La reclamo ahora»?
La lección nos pide algo que a veces nos animamos a hacer y a veces no. Primero, reconocer que Dios nos habla, que habla en nuestro interior. Y segundo, preguntarnos: ¿por qué no hablarle yo también? Eso es lo que habitualmente se conoce como oración: un diálogo con el Creador. Si reconozco que en el poder de Dios está la capacidad de liberar mi mente, ¿por qué no pedirlo? El Curso mismo dice «pide y recibirás». Tenemos una comunicación directa y tenemos que empezar a practicarla en cada situación.
Y el Curso va realmente profundo aquí, porque te pide ir más allá de la aceptación. Incluso la aceptación queda corta. Nuestra fe está en el dador, en el Creador, más allá de aceptar. Ahí se abre una puerta grande de comunicación directa. Para entender qué significa orar sin suplicar, te servirá orar no es suplicar: qué pedir para sanar.
¿Por qué el miedo bloquea la gracia?
El Curso dice que el último paso siempre lo da Dios. Lo único que hacemos nosotros es prepararnos para que ese paso llegue en el momento perfecto y estemos abiertos a recibirlo. Pero bajo la máscara del miedo es muy difícil que llegue la luz, porque nosotros mismos la bloqueamos. Es como tapar el sol con la mano.
Por eso Jesús te pide que pidas ahora los medios a través de los cuales este mundo desaparece. Es ir un paso más allá de seguir trabajando el perdón: pedir directamente a Dios, conectarte de forma directa, hacer un trabajo de oración. Cuando esto ocurre, primero viene la visión, la que reconocimos como la visión de Cristo, esa luz plena que hay en tu interior, y después el conocimiento. Si quieres saber cómo escuchar la respuesta, lee cómo escuchar al Espíritu Santo.
¿Cómo practicar la lección 168 hoy?
- Reconoce que Dios te habla en tu interior y que tú puedes hablarle.
- Pide desde el corazón, directamente, con tus propias palabras.
- Haz lo mismo en pleno momento difícil, incluso mientras hablas con alguien: pide luz al Espíritu Santo y escucha la respuesta ahí mismo, no cuando ya te sentiste culpable.
- Reclama lo que es tuyo por naturaleza: la gracia divina, el amor de Dios, tu herencia natural.
- Ábrete sin miedo para que la luz pueda llegar.
¿Qué cambia cuando reclamas la gracia?
Se abre la puerta de la visión y, después, la del conocimiento directo de Dios. Benditas sean las mentes donde ese conocimiento empieza a florecer. Hoy nos toca conectarnos y hablar de forma directa, reclamar lo que es nuestro por naturaleza y empezar a sentir el amor de Dios en nuestro corazón, hasta que la gracia, el amor y la luz brillen en nuestra mente como una sola.
Si hoy no sientes respuesta, no lo tomes como un fallo: sigue pidiendo y sigue practicando el perdón. Y si atraviesas un momento de mucho sufrimiento, acompáñate también con ayuda profesional. Mañana seguimos con la lección 169, sobre vivir y ser liberado por la gracia.
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