Lección 169: Por la gracia vivo y soy liberado
Llevas semanas estudiando, practicando, desaprendiendo, y aun así sientes que hay un paso que no depende de tu esfuerzo. Esa sensación tiene nombre en esta lección: la gracia. Llega después de la lección 168, donde aprendimos a reclamar la gracia de Dios.
¿Qué es la gracia de Dios según la lección 169?
La lección es profunda y muy hermosa: dice que la gracia es algo más de lo que el Curso aspira a enseñarte, porque ya no se puede enseñar. Está más allá del aprendizaje. Todo el trabajo de desaprender las leyes del ego y la ilusión de separación nos trajo hasta aquí, y queda un paso más, que es la gracia: la experiencia de completa unión.
Es una experiencia de intemporalidad en la que, por un momento, reconoces (no imaginas) que el pasado y el futuro no existen, nunca existieron y no van a existir, y que realmente estás viviendo la eternidad. No en el cuerpo, sino en el corazón, en la mente y en la conexión con la mente de Dios. Para acercarte a la idea de un estado sin tiempo, lee la iluminación no es para santos: es tu estado natural.
¿Por qué dice el Curso que esta jornada ya terminó?
El Curso te dice muchas veces que este viaje que a veces te produce tanta desesperanza es solo una ilusión: no existe, ya terminó. En la mente de Dios ya somos el ser liberado. Por eso hoy pedimos esa experiencia, esa aceleración o ese colapso del tiempo donde ahorramos tiempo de seguir en la ilusión.
De esta lección sale una historia hermosa, la que le dio pie a Helen Schucman antes de empezar a escuchar la voz de Jesús. Tuvo un sueño: delante de ella había un rollo, como los de la Biblia que se usan en los templos. A la izquierda estaba el pasado, a la derecha el futuro, ambos desenrollados, y en el centro decía «Dios es». Ella enrolló el pasado, enrolló el futuro, hasta que lo único que se leía era «Dios es». Entonces escuchó la voz en su mente, y desde ahí empezó el dictado del Curso. Puedes leer más en cómo nació Un Curso de Milagros. Y fíjate: nadie puede decidir «hoy voy a tener el sueño que me permita escuchar a Jesús». Lo que sí podemos hacer es pedir.
¿Cómo practicar la lección 169 hoy?
- Reconoce que estás vivo y eres consciente por la gracia de Dios: existes por medio de esa gracia.
- Pide que se te conceda esa experiencia: el momento en que deja de existir el tiempo, deja de existir el ego y somos uno en la mente de Dios.
- Sigue con tus lecturas, tu aprendizaje y tu deshacer. La gracia no sustituye el trabajo: lo corona.
- Haz de hoy un día de rendición, de entrega a la voz de Dios, de comunicación, de pedido y de liberación.
¿Qué cambia cuando la pides?
La lección habla de un punto en que el Hijo de Dios simplemente desaparece en su Padre, tal como el Padre desaparece en él. Es decir, se disuelve la dualidad de pensar que hay un Padre y hay un Hijo, y reconocemos que somos uno con Dios. Es una experiencia que no se puede enseñar ni contar, pero que podemos vivir a través de la gracia divina.
Si hoy no ocurre nada extraordinario, no pasa nada: se trata de pedir y de estar disponible, no de provocar. Y si lo que te pesa es una desesperanza muy honda, busca también acompañamiento profesional. Mañana seguimos con la lección 170, donde vemos que en Dios no hay crueldad. Bendito día, hermano, hermana: gracias por este trabajo, porque lección a lección se produce la salvación para todo el Hijo de Dios.
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